Tarta de alcachofas: receta crujiente con masa filo y beicon

La tarta de alcachofas tiene ese punto que gusta a todo el mundo en la mesa: la masa filo queda fina y crujiente, casi como una pasta brick, y por dentro el relleno de alcachofa, beicon y queso fundido se mantiene jugoso. Es de esas recetas que parecen de restaurante y en realidad no dan casi trabajo.

Se hace con pocos ingredientes, en menos de una hora entre horneados, y funciona igual de bien como entrante para una cena con invitados que como plato único con una ensalada al lado. Si te gustan las tartas saladas, esta va en la misma línea que la quiche Lorraine, aunque con la masa filo el resultado queda mucho más ligero y crujiente que con la masa quebrada de toda la vida.

Ingredientes para 4 personas

  • 3 láminas de masa filo
  • 4-5 alcachofas frescas, limpias y troceadas (o corazones de alcachofa en conserva bien escurridos)
  • 100 g de beicon en taquitos
  • 2 huevos L
  • 100 g de queso rallado, tipo emmental o una mezcla
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • Aceite de oliva virgen extra, para untar la masa filo
  • Sal y pimienta negra recién molida, al gusto

Si usas alcachofas frescas, ten a mano un bol con agua y el zumo de medio limón para ir metiendo los trozos según los cortas, así no se oxidan ni se ponen negras mientras terminas de limpiar el resto.

Preparación paso a paso

1. Monta la base de masa filo

Coge una lámina de masa filo, úntala bien con aceite de oliva con la ayuda de un pincel de cocina y colócala en un molde hondo, dejando que sobresalga por los bordes. Repite la operación con las otras dos láminas, colocándolas encima con un ángulo distinto para que cubran bien toda la base y las paredes del molde.

2. Hornea la base en blanco

Pincha el fondo de la masa varias veces con un tenedor para que no suba al hornearse. Mete el molde en el horno precalentado a 170 °C durante 8 minutos, solo hasta que empiece a dorarse. Sácala y déjala enfriar sobre una rejilla mientras preparas el relleno.

3. Saltea las alcachofas con el beicon

En una sartén con un chorrito de aceite, saltea las alcachofas troceadas junto con el beicon en taquitos durante 5-6 minutos a fuego medio, hasta que las alcachofas empiecen a estar tiernas y el beicon suelte su grasa. Retira del fuego y deja templar un par de minutos.

4. Mezcla el relleno con huevo y queso

Bate los huevos en un bol grande, salpimenta y añade las alcachofas con el beicon ya templado. Vierte esta mezcla sobre la base de masa filo horneada, reparte el queso rallado por encima y espolvorea con el orégano.

5. Protege los bordes y hornea la tarta

Envuelve con cuidado los bordes de masa filo que sobresalen con un poco de papel de aluminio, así evitas que se quemen antes de que cuaje el relleno. Hornea de nuevo a 170 °C durante unos 10 minutos, hasta que el queso esté fundido y dorado y el huevo haya cuajado por completo.

6. Deja templar antes de desmoldar

Saca la tarta del horno y déjala reposar cinco minutos antes de desmoldarla, así se asienta el relleno y es mucho más fácil cortarla en porciones limpias. Sírvela templada, recién hecha es cuando la masa filo está en su punto más crujiente. Si la dejas enfriar del todo antes de cortarla también está buena, aunque pierde ese contraste caliente-crujiente que tiene nada más salir del horno.

Trucos y variaciones

Si te gusta este tipo de tartas saladas con masa fina, prueba también con un brick de huevo con jamón y setas, que sigue la misma filosofía de masa crujiente y relleno cuajado, aunque en formato individual y con otro tipo de verdura funciona igual de bien.

  • Sustituir el beicon: si prefieres una versión más ligera, cambia el beicon por jamón serrano en taquitos, se añade al final porque no necesita cocción.
  • Con más verdura: añade unos champiñones laminados al salteado de alcachofas, absorben bien el sabor del beicon y le dan más volumen al relleno.
  • Masa quebrada en vez de filo: si no tienes masa filo a mano, puedes usar una base de masa quebrada normal, aunque el resultado final será menos crujiente y más parecido a una quiche clásica.

La primera vez que hice esta tarta se me rompió media lámina de masa filo al desenrollarla, así que ahora siempre saco el paquete de la nevera diez minutos antes de usarlo y trabajo rápido para que no se seque y se agriete mientras la monto. Si aun así se te rompe algún trozo, no pasa nada, se puede tapar el hueco con otro pedazo de masa untado en aceite y no se nota en el resultado final.

Preguntas frecuentes sobre la tarta de alcachofas

¿Puedo usar alcachofas en conserva en vez de frescas?

Sí, sin problema. Escúrrelas bien y sécalas con papel de cocina antes de saltearlas, así sueltan menos agua y el relleno no queda demasiado húmedo.

¿Cuánto dura la tarta de alcachofas en la nevera?

Se conserva hasta dos días en la nevera, bien tapada con film. Para recuperar el crujiente de la masa filo, caliéntala unos minutos en el horno en vez de en el microondas.

¿Con qué se acompaña esta tarta?

Va perfecta con una ensalada verde sencilla que aligere el conjunto, o como parte de una mesa de entrantes junto a unas endivias gratinadas, que aportan un contraste amargo que combina bien con el relleno cremoso.

¿Se puede congelar?

Sí, una vez horneada y ya fría, se congela bien envuelta hasta dos meses. Descongelala en la nevera de un día para otro y termina de calentarla en el horno para que la masa recupere el crujiente.

¿Por qué hay que hornear la base antes de rellenarla?

Este primer horneado, conocido como hornear en blanco, evita que la masa filo se quede blanda por la humedad del relleno de huevo y alcachofa. Si te saltas este paso, la base queda gomosa en el centro aunque los bordes estén dorados.

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