Gazpacho de sandía: receta fría para el calor del verano

El gazpacho de sandía huele a verano en cuanto arrancas la batidora: tomate maduro, sandía fresca y un golpe de albahaca que se nota antes incluso de probarlo. Es el primo dulce del gazpacho de toda la vida, con menos acidez y un puntito de fruta que sorprende a quien lo prueba por primera vez sin saber qué lleva.

Se prepara en quince minutos, no necesita fuego ni batidora profesional, con una de vaso normal y un colador te sobra, y aguanta perfectamente un par de días en la nevera bien tapado. Si en casa ya conocéis el ajoblanco con uvas, esta receta va por el mismo camino: sopa fría, cruda y con fruta que le da un contrapunto que el gazpacho normal no tiene.

Ingredientes para 4 personas

  • 500 g de sandía sin piel ni pepitas, cortada en dados
  • 500 g de tomates maduros, en cuartos
  • 1 pimiento verde italiano, sin semillas y troceado
  • 1 diente de ajo pequeño, pelado
  • 8-10 hojas de albahaca fresca
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 15 ml de vinagre de vino blanco
  • 150-200 ml de agua muy fría
  • Sal al gusto

Elige una sandía bien madura y dulce, se nota en cuanto la cortas, si el centro está oscuro y jugoso vas bien. Con los tomates pasa lo mismo, cuanto más maduros estén menos vinagre necesitarás para levantar el sabor.

Preparación paso a paso

1. Corta la sandía y el tomate

Quita la piel y las pepitas grandes de la sandía y córtala en dados de un par de centímetros. Los tomates no hace falta pelarlos ni quitarles las pepitas, la batidora se encarga de todo y el colador de después limpia lo que sobre. Corta también el pimiento verde en trozos pequeños y reserva el ajo pelado entero.

2. Tritura todo junto

Mete en el vaso de la batidora la sandía, el tomate, el pimiento, el ajo y las hojas de albahaca. Añade el aceite, el vinagre y una pizca de sal generosa, unos 8-10 g. Tritura a velocidad alta durante dos o tres minutos, hasta que no queden trozos y la textura sea completamente lisa.

3. Ajusta el espesor con agua fría

Ve añadiendo el agua fría poco a poco mientras sigues triturando, sin prisa, hasta que el gazpacho tenga la textura que te guste. A mí me gusta dejarlo con cuerpo, ni muy líquido ni muy espeso, así que suelo quedarme en torno a los 180 ml. Prueba y rectifica de sal o vinagre en este punto, antes de colar.

4. Cuela y deja reposar en frío

Pasa el gazpacho por un colador fino o un chino, apretando bien con el dorso de una cuchara para aprovechar toda la pulpa. Tapa el bol con film y mételo en la nevera al menos dos horas, aunque si tienes tiempo de sobra de una tarde a la mañana siguiente el sabor asienta mucho mejor.

5. Sirve bien frío

Remueve antes de servir porque la pulpa tiende a asentarse en el fondo. Repártelo en vasos o cuencos pequeños y, si quieres darle un toque de presentación, añade un chorrito de aceite de oliva por encima y unas hojas de albahaca cortadas en tiras finas justo antes de sacarlo a la mesa. Si vas a comer fuera con este calor, mete los vasos o cuencos en la nevera un rato antes de servir, así el gazpacho aguanta frío más tiempo en la mesa.

Trucos y variaciones

Si te sobra sandía de esta receta, no la tires: te sirve también para un postre de sandía con gelatina que aprovecha esa misma dulzura de la fruta, o para macerarla con un chorro de licor como en la sandía al aguardiente de cerezas, que es otra forma distinta de usarla en verano. Y si un día te apetece cambiar de fruta, prueba con melocotón o piña en vez de sandía, el resultado cambia de matiz pero la técnica es exactamente la misma.

  • Brochetas de acompañamiento: ensarta trozos de pimiento, tomate cherry, sandía y taquitos de jamón en un palillo y sírvelas clavadas en el borde del vaso, quedan bien y aportan textura al lado de la sopa fría.
  • Menos ácido, más dulce: si notas el gazpacho demasiado ácido, añade otro poco de sandía en vez de más agua, así compensas sin diluir el sabor.
  • Versión sin colar: si te gusta con más textura y no te importa que quede algo de pulpa, puedes saltarte el colado, queda más rústico pero igual de rico.

La primera vez que lo hice en casa se me fue la mano con el ajo y quedó demasiado fuerte para el gusto de todos. Desde entonces uso siempre un diente pequeño y, si acaso, lo dejo diez minutos en el agua antes de triturar para suavizarlo, un detalle pequeño que marca la diferencia entre un gazpacho equilibrado y uno que se come solo.

Preguntas frecuentes sobre el gazpacho de sandía

¿Cuánto dura el gazpacho de sandía en la nevera?

Bien tapado en un recipiente hermético aguanta perfectamente dos días en la nevera. A partir del tercer día la sandía empieza a perder frescura y el sabor cambia, así que mejor consumirlo cuanto antes.

¿Puedo sustituir la sandía por melón?

Sí, el melón funciona igual de bien y da un resultado parecido, aunque algo menos jugoso. Si lo haces con melón, reduce un poco el agua porque suelta menos líquido que la sandía.

¿Con qué se acompaña el gazpacho de sandía?

Va bien con jamón cortado en taquitos, picatostes pequeños o unos daditos de queso fresco por encima. También funciona como entrante antes de un plato de pasta fría, como esta ensalada de pasta y piña, para armar un menú de verano completo sin encender el horno.

¿Se puede preparar el día antes?

Sí, de hecho mejora de un día para otro porque los sabores tienen tiempo de asentarse. Prepáralo la tarde anterior, guárdalo tapado en la nevera y remueve bien antes de servir.

¿Por qué hay que colar el gazpacho?

El colador retiene las pieles del tomate y las pepitas que la batidora no ha triturado del todo, así que la textura queda mucho más fina y agradable en boca. Si no te importa notar algo de pulpa, puedes saltarte este paso sin problema.

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