El olor a puerro pochándose en aceite, mezclado con el dulzor de la calabaza recién troceada, avisa de que esta sopa está a punto de convertirse en la cena de la semana. Es un plato de cuchara que arregla una noche fría con lo que seguramente ya tienes en la nevera: calabaza, puerro, un par de patatas y un puñado de arroz. Nada complicado, pero de esos que repites en cuanto baja la temperatura y apetece algo caliente sin pasarte media tarde en la cocina.
Esta sopa de calabaza con arroz lleva además espinacas y un toque de queso parmesano que le da un punto cremoso sin necesidad de nata. Si te gusta la calabaza en formato cuchara, seguramente también te apetezca esta crema de calabaza con patata, más suave y sin trozos.
Es una receta de las de toda la vida, de esas que se guardaban en la libreta de la abuela sin gramos exactos, y que aquí hemos pasado a cantidades claras para que no falle a la primera. Además se prepara en una sola cacerola, así que friegas menos y comes antes.
Ingredientes para 4 raciones
- 400 g de calabaza
- 2 puerros
- 3 patatas medianas
- 200 g de espinacas cocidas
- 1 rama de orégano fresco
- 500 ml de caldo de verduras
- 750 ml de leche entera
- 50 g de arroz redondo
- 2 cucharadas de queso parmesano rallado
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
Preparación paso a paso
1. Prepara los puerros, las patatas y la calabaza
Lava bien los puerros y córtalos en rodajas finas, incluyendo la parte blanca y algo de la verde clara si está tierna. Pela las patatas y trocéalas en dados de un par de centímetros, y haz lo mismo con la calabaza. Cuanto más parejo sea el tamaño de los dados, más uniforme queda la cocción. Aparta un puñado de calabaza sin cocinar, la necesitarás al final para el salteado.

2. Pocha las verduras
En una cacerola grande echa un chorro de aceite de oliva y añade los puerros, las patatas y la calabaza, menos la que has reservado. Incorpora una pizca de orégano y sal, y deja que se pochen a fuego medio unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se peguen al fondo.
3. Añade el caldo y la leche
Cuando las verduras estén bien pochadas vierte el caldo de verduras y la leche. Sube el fuego hasta que rompa a hervir y bájalo enseguida, deja que cueza todo junto otros 10 minutos.
4. Incorpora el arroz
Añade el arroz a la cacerola y cocina 12 minutos más, hasta que el grano esté tierno pero entero. Prueba el punto de sal, porque el caldo y el queso que viene después también aportan el suyo.
5. Saltea la calabaza reservada con las espinacas
Mientras el arroz termina de cocer, calienta un poco de aceite en una sartén y saltea la calabaza que habías apartado junto con las espinacas cocidas y picadas, hasta que cojan un poco de color por los bordes.
6. Junta todo y sirve
Añade el salteado de calabaza y espinacas a la sopa y deja que cueza un par de minutos más para que se integren los sabores. Sirve bien caliente con el queso parmesano espolvoreado por encima.

Trucos y variaciones
En mi casa esta sopa nació precisamente por eso, por aprovechar la calabaza que sobraba de otra receta, y desde entonces se ha quedado como fija en cuanto llega el frío. Si te sobra caldo de un cocido, úsalo aquí en lugar del caldo de verduras, gana muchísimo.
Si no tienes parmesano a mano, un queso curado rallado también funciona, aunque el parmesano aporta ese puntito salado que combina muy bien con el dulzor de la calabaza.
Si prefieres una textura más fina, tritura la mitad de la sopa antes de añadir el salteado final y mezcla con el resto sin triturar, así consigues una sopa cremosa por un lado y con tropezones por otro.
Otra opción es cambiar las espinacas por acelgas o incluso por un puñado de kale bien picado, aportan un toque distinto sin cambiar el espíritu de la receta.
Si al día siguiente la sopa ha espesado demasiado con el arroz, añade un chorro de leche o caldo en caliente antes de servirla, así recupera la textura de cuchara. Y si te gusta jugar con el arroz en otros platos de cuchara, prueba también este arroz marinero caldoso, que sigue la misma lógica de caldo con cuerpo.
Para una versión más contundente, cambia el arroz por fideos finos o añade unos costrones de pan tostado por encima al servir. Y si lo que buscas es la calabaza como protagonista absoluta, no te pierdas este risotto de calabaza y parmesano, con ese mismo punto cremoso que da el queso.
Preguntas frecuentes
¿Puedo congelar esta sopa de calabaza con arroz?
Sí, aunque el arroz cambia un poco de textura al descongelar. Congélala sin el salteado final de calabaza y espinacas, y añade ese toque recién hecho cuando la vayas a servir.
¿Cuánto dura en la nevera?
Se conserva bien tapada en la nevera hasta 3 días. Al recalentarla añade un poco de leche o caldo, porque el arroz sigue absorbiendo líquido incluso frío.
¿Puedo sustituir el arroz por otro cereal?
Sí, funciona bien con fideos finos tipo cabello de ángel o con quinoa, aunque en ese caso conviene reducir el tiempo de cocción a unos 8 minutos para que no se pase y quede blanda.
¿Con qué se puede acompañar?
Con un poco de pan tostado o unos picatostes caseros le va perfecto, y como segundo plato un huevo poché encima le da un aire distinto sin complicarte mucho.
¿Puedo prepararla el día antes?
Sí, de hecho gana sabor de un día para otro. Prepárala sin el salteado de calabaza y espinacas, y añádelo justo antes de servir para que mantenga la textura.
Si te ha gustado esta receta, guárdala para las noches de entre semana en las que no te apetece complicarte demasiado, porque con lo que tengas en la nevera seguramente ya tienes media sopa hecha.








