Sopa de judías pintas: receta cremosa y reconfortante con jamón

Hay un olor inconfundible cuando una sopa de judías pintas lleva un buen rato burbujeando: el dulzor del pimiento rojo asándose contra el fondo de la olla, el toque salado del jamón serrano que se ha tostado al principio y ese aroma terroso de la legumbre que se rinde poco a poco al fuego. Es un plato que no llama la atención por su nombre, pero llena la cocina de un olor a casa de pueblo en invierno que pocos guisos consiguen.

La gracia de esta receta está en que parece humilde y, sin embargo, queda cremosa, sabrosa y con un color rojizo precioso al pasarla por el pasapurés. La judía pinta aporta cuerpo, el tomate da el dulzor justo y el jamón redondea el conjunto con esa sal natural que no necesitas reforzar luego. Funciona como primer plato contundente en una comida o como cena de cuchara cuando hace frío y solo te apetece sentarte a la mesa con un buen trozo de pan.

Te cuento cómo la hago yo paso a paso, con cantidades reales para seis raciones, los tiempos exactos en olla a presión y un par de trucos que marcan la diferencia entre una sopa correcta y una que repites dos veces.

Ingredientes para 6 raciones

Ingredientes de la sopa de judias pintas: legumbres, pimientos rojos, tomates, cebolla y jamon serrano sobre encimera de madera
Mide los ingredientes antes de empezar: con el sofrito hirviendo no hay tiempo de pesar nada.
  • 250 g de judías pintas secas
  • 600 g de pimiento rojo cortado en dados de 1 cm
  • 800 g de tomate maduro pelado y troceado (o tomate natural triturado de bote)
  • 120 g de cebolla blanca picada fina
  • 80 g de jamón serrano en taquitos o tiras finas
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1,5 litros de agua (la del remojo más la que haga falta)
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de tomillo seco (o una ramita fresca)
  • 1 cucharadita de sal (ajustar al final)
  • Pimienta negra recién molida
  • Perejil fresco picado para servir

Subí las judías de los 50 g originales a 250 g porque con la cantidad antigua salía un caldo aguado: con 250 g obtienes una sopa con cuerpo de verdad, que es lo que buscas en este plato.

Cómo hacer la sopa de judías pintas paso a paso

1. Pon las judías a remojo la noche anterior

Mete las judías pintas en un cuenco grande, cúbrelas con agua fría tres dedos por encima y déjalas mínimo 8 horas. Yo las pongo siempre antes de irme a dormir y por la mañana están perfectas. Si se te ha olvidado y vas justo de tiempo, puedes hacer un remojo rápido: hierve medio litro de agua, viértelo sobre las judías y déjalas tapadas dos horas. No queda igual, pero salva la receta.

Cuando vayas a usarlas, escúrrelas y reserva el agua del remojo. Esa agua tiene almidón y aporta cuerpo a la sopa, así que aprovéchala (siempre que el remojo haya sido en frío y no más de 12 horas).

2. Sofríe el jamón con el aceite

Sofrito de jamon serrano, cebolla y pimiento rojo dentro de una olla a presion para la sopa de judias pintas
El jamón se tuesta primero para que suelte su grasa y aromatice el aceite del fondo.

En la olla a presión destapada, calienta las tres cucharadas de aceite a fuego medio. Cuando esté caliente pero sin humear, añade el jamón cortado en taquitos o tiras finas y deja que se tueste un par de minutos hasta que suelte su grasa y empiece a oler. Ese paso es el que da carácter a toda la sopa: si lo saltas y echas el jamón al final, queda como flotando y no integra el sabor.

3. Añade verduras, judías y aromáticos

Incorpora la cebolla picada y rehógala 3 o 4 minutos hasta que se vuelva transparente. Echa los dados de pimiento rojo y deja que se ablanden otros 5 minutos sin dejar de remover. Ahora añade el tomate troceado (o triturado), las hojas de laurel y el tomillo. Sube ligeramente el fuego y espera a que el tomate pierda el agua y se reduzca, unos 7 u 8 minutos. Verás que la mezcla pasa de roja brillante a un tono más oscuro y concentrado: ahí es cuando está lista.

Suma entonces las judías escurridas, el agua del remojo y la que falte hasta cubrir todo unos 2 dedos por encima (en total, alrededor de 1,5 litros). Salpimenta con cuidado: el jamón ya aporta sal, así que mejor quedarse corto y rectificar al final.

4. Cierra la olla a presión y cuece 25 minutos

Tapa la olla, ciérrala bien y ponla a fuego fuerte. Cuando la válvula empiece a girar o silbar, baja el fuego al mínimo necesario para mantener la presión y cuenta 25 minutos. La receta antigua hablaba de 15, pero con 250 g de judía pinta seca te quedan duras. Con 25 minutos están tiernas y se trituran sin esfuerzo.

Si usas olla normal en vez de exprés, calcula entre 1 hora y 1 hora 30 minutos a fuego suave, vigilando el nivel de líquido y añadiendo agua caliente si se queda corta.

5. Tritura y rectifica

Sopa cremosa de judias pintas servida en cuenco blanco con perejil fresco y un chorrito de aceite de oliva
Después del pasapurés queda una sopa de color teja, densa y muy reconfortante.

Cuando la olla haya bajado la presión por completo, ábrela y retira las hojas de laurel y la rama de tomillo si lo usaste fresco. Pasa todo por el pasapurés (el clásico de manivela) o, si prefieres una textura más fina, por la batidora. Yo soy fan del pasapurés porque deja la sopa cremosa pero con cuerpo, sin ese aire batido que a veces se forma con la túrmix.

Devuelve la sopa a la olla, prueba de sal y pimienta, y déjala dar un hervor suave 2 minutos para que termine de integrarse. Si te ha quedado muy espesa, añade un poco de agua caliente o caldo y vuelve a probar.

6. Sirve bien caliente

Reparte en cuencos hondos, espolvorea perejil fresco picado y termina con un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo por encima. Acompáñala con pan rústico tostado y, si quieres dar un toque extra, unos crutones de pan frito en aceite con ajo. Funciona también con un poco de jamón crujiente desmigado por encima como guiño al sofrito del principio.

Trucos para que quede mejor

  • Remojo en frío, siempre que puedas. El remojo en agua caliente ablanda más rápido pero rompe parte de la piel y luego notas trozos en la sopa.
  • No añadas sal al principio. La sal endurece la piel de la legumbre durante la cocción. Añádela cuando las judías ya estén tiernas, justo antes de triturar.
  • Tueta el jamón hasta que cruja un poco. Es la base del sabor. Si lo dejas pálido, queda como hervido y pierde gracia.
  • Si la sopa te ha quedado clara, no le pongas harina. Saca un cucharón de judías cocidas, tritúralas con un poco del propio caldo y devuelve esa pasta a la olla. Espesa de forma natural.
  • Para una versión más golosa, sustituye 100 ml de agua por leche evaporada al final. Le da un punto de cremosidad muy de plato de domingo.

Variaciones de la receta

Esta sopa admite muchas vueltas según lo que tengas en la nevera. Si quieres una versión vegetariana, sustituye el jamón por 50 g de seta shiitake seca rehidratada o por una cucharadita de pimentón ahumado al principio del sofrito. El resultado sigue teniendo profundidad de sabor.

Para un toque más rústico, no tritures todas las judías: reserva un par de cucharones enteros y añádelos al final. Quedan flotando y dan textura. También puedes incorporar una zanahoria en daditos junto al pimiento para sumar dulzor.

Si te gusta el picante, una guindilla cayena entera durante la cocción cambia totalmente el plato sin hacerlo agresivo. Y para una versión exprés en olla rápida moderna, baja el tiempo a 15 minutos desde que coge presión y deja despresurizar de forma natural.

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Preguntas frecuentes sobre la sopa de judías pintas

¿Puedo usar judías pintas de bote en lugar de secas?

Sí, y acortas mucho el tiempo. Usa unos 700 g de judías pintas cocidas (escurridas y enjuagadas), añádelas tras el sofrito junto al tomate y cuece todo solo 15 minutos en olla normal. El sabor queda algo menos profundo porque te pierdes el caldo del remojo, pero está bueno y soluciona una cena entre semana.

¿Cuánto aguanta esta sopa en la nevera?

Hasta 4 días en un recipiente hermético. De hecho, mejora al día siguiente porque los sabores se asientan. Caliéntala a fuego suave removiendo, y si ha espesado mucho añade un chorrito de agua caliente para devolverle textura.

¿Se puede congelar?

Perfectamente. Aguanta hasta 3 meses en el congelador en porciones individuales. Descongela en la nevera la noche anterior y caliéntala despacio. Las cremas de legumbre suelen separarse un poco al descongelar: con removerla bien al calentar, vuelve a quedar uniforme.

¿Por qué las judías me quedan duras a veces?

Tres causas habituales: judías viejas (más de un año en la despensa), agua muy dura o haber añadido sal al principio. Compra legumbre del año, si tu agua es muy calcárea usa agua mineral para la cocción y reserva la sal para el final. Con eso resuelves el 90% de los casos.

¿Cuántas calorías tiene un plato de esta sopa?

Una ración de unos 350 ml ronda las 290 kcal, con buen aporte de fibra y proteína vegetal gracias a la judía pinta. Si quieres aligerarla, reduce el aceite a 2 cucharadas y usa solo 50 g de jamón. Si la quieres como plato único más completo, suma unos crutones o un huevo escalfado encima.

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