Luchas de comida: cuchara catapulta y otros gadgets divertidos

Cuchara catapulta para luchas de comida sobre encimera de cocina

Hay algo profundamente irracional en el placer que produce ver volar un guisante por encima de la mesa. Las luchas de comida tienen mala fama desde que las madres del mundo entero las prohibieron, pero siguen apareciendo en cumpleaños infantiles, despedidas de soltero y prácticamente cualquier película con tartazo de nata. Y como era previsible, alguien decidió diseñar una cuchara pensada exactamente para eso: catapultar trozos de comida de un lado a otro del comedor sin necesidad de pulgar ni puntería.

Si has llegado hasta aquí buscando si existe un utensilio así, la respuesta corta es sí. Se llama Zing! y lleva años circulando por internet como uno de esos inventos absurdos que la gente compra por cumpleaños. La respuesta larga incluye un repaso a la historia de las batallas de comida, otros gadgets de cocina raros y unos cuantos consejos para que la fiesta no acabe con tu pareja fregando el techo a las dos de la madrugada.

La cuchara Zing!: el gadget que se inventó solo para esto

La Zing! es una cuchara de plástico de tamaño normal con un detalle particular: el mango lleva un muelle integrado que funciona como catapulta. Pones un trozo de comida en la pala, tiras del extremo del mango hacia atrás, sueltas y la munición sale disparada con una trayectoria parabólica bastante decente. Da para alcanzar al primo del fondo de la mesa sin levantarte de la silla.

El invento apareció hace más de quince años en webs de gadgets curiosos y se popularizó en cumpleaños infantiles y despedidas. No es un producto serio: es un juguete con forma de cubierto. Pero tiene su gracia, sobre todo cuando lo usas con miguitas de pan o trozos de bizcocho mojado. Con guisantes funciona, aunque manchan más de lo que parece.

Cuchara Zing con muelle preparada para lanzar un trozo de bizcocho

Algo importante que mucha gente no se plantea antes de comprarla: el muelle es de plástico, así que la munición no sale a velocidad de proyectil. No vas a hacer daño a nadie ni a romper el espejo del salón, pero sí vas a tener una salsa boloñesa salpicando la pared blanca. Toca cubrir antes lo que no quieras manchar.

De dónde viene esto de tirarse la comida

La tradición de lanzarse comida es más antigua que la propia cuchara. Hay registros de banquetes romanos donde tirar restos de fruta a los esclavos era parte del entretenimiento, prácticas medievales que mejor no detallar y, ya en el siglo XX, los famosos pies fights de los hermanos Marx que convirtieron la tarta de nata en un símbolo del slapstick. La pelea de comida pasó de ser un comportamiento marginal a un recurso cinematográfico que se repite en Hook, Animal House, Bugsy Malone y cientos de comedias americanas más.

En España tenemos la versión seria del asunto: la Tomatina de Buñol. Cada último miércoles de agosto, miles de personas se lanzan toneladas de tomate en una calle estrecha del pueblo. Es una de las fiestas más conocidas del país y prueba que esto de tirarse comida funciona como liberación social. La diferencia con una pelea casera es que allí los bomberos limpian el rastro con mangueras a presión. En tu salón no.

En el contexto familiar, casi todos hemos pasado por esa fase infantil en la que jugar con la comida era más interesante que comerla. La cuchara catapulta es básicamente un guiño a esa nostalgia, un objeto pensado para que los adultos vuelvan a hacer una gamberrada controlada de vez en cuando.

Otros utensilios raros que comparten espíritu

La Zing! no es la única rareza que ha pasado por las cocinas españolas. El catálogo de gadgets absurdos da para un museo entero, y muchos de ellos los hemos cubierto en este blog a lo largo de los años. Si te gustan estas cosas, échale un vistazo a nuestra recopilación de 10 gadgets que te ayudarán en la cocina, donde hay alguno realmente útil mezclado con varios de los más curiosos.

  • Bag Caps: tapones de plástico que conviertes una bolsa de patatas en un envase con cierre. Sirven para más cosas, pero los venden como «el utensilio que evita las miguitas».
  • Exprimidor desestresante: un exprimidor con cara enfadada al que le aprietas la naranja sobre la cabeza. Vacía estrés y zumo a la vez, según la publicidad.
  • Cortador de fresas: un cilindro con cuchillas que rebana la fresa en láminas perfectas. Útil de verdad si haces tartas, absurdo si la fresa la comes con la mano.
  • Mini barbacoa plegable: del tamaño de un libro y pensada para llevártela al parque. Muchos la usan una vez y vuelve al armario.
  • Moldes para hacer huevos en forma de Nintendo NES: un molde de silicona que da al huevo cocido una forma ochentera. El friki que tienes en casa lo agradece.

Lo divertido de estos cacharros es que casi todos siguen el mismo patrón: hacen una sola cosa y la hacen regular. Pero ocupan poco, cuestan poco y funcionan como regalo seguro para alguien al que ya le has regalado todo lo serio. La cocina es uno de los pocos espacios de la casa donde lo absurdo todavía cabe.

Cómo organizar una batalla de comida en casa sin acabar fregando hasta el techo

Si la idea es montar algo con la cuchara catapulta para un cumpleaños o una fiesta, no improvises. Una pelea de comida descontrolada destroza un salón en quince minutos y la limpieza puede llevarte tres días. Estos son los puntos que mejor funcionan según he visto en varias fiestas:

Mesa con bizcocho y nata tras una batalla de comida casera controlada
  • Elige la munición con cabeza. Bizcocho mojado en leche, gelatina troceada, nubes de azúcar y nata montada se limpian fácil y no manchan textiles. Olvida tomate frito, salsa de soja, mostaza y curry: dejan marca permanente.
  • Cubre lo que no quieras manchar. Sábanas viejas o plástico de pintor sobre sofá, sillas y, si la fiesta es de las grandes, también sobre las paredes cercanas. Los bordes se sujetan con cinta de carrocero.
  • Saca alfombras y cojines bonitos. Aunque el plan sea con bizcocho, siempre hay alguien que improvisa con una croqueta. Mejor que la croqueta no aterrice sobre la alfombra de tu suegra.
  • Define un perímetro. Si es en interior, una sola habitación. Si es en exterior, una zona delimitada con sillas o cinta. Sin reglas, los proyectiles acaban en cualquier parte de la casa.
  • Ten el cubo y la fregona a mano. Cuanto antes recojas, menos manchas se fijan. La nata sobre madera barnizada se quita rápido si actúas en cinco minutos; al día siguiente ya es otra historia.
  • Pon un final claro. Cinco o diez minutos máximo. Después, todos a limpiar. Si dejas que se alargue, los niños se cansan y los adultos se ponen agresivos.

Un truco que a mí me ha funcionado: usa platos de bizcocho ya cortados en cubos pequeños, no enteros. La gente coge un cubo, lo lanza con la cuchara y se acabó. Si pones tartas enteras al estilo cumpleaños americano, alguien va a meter la cara dentro y vas a tener que renovar la moqueta.

Por cierto, después de cualquier movida con grasa o salsa que acabe en la sartén, échale un ojo a nuestra guía sobre cómo arreglar una sartén que se pega. La nata caramelizada en hierro fundido es lo más parecido a una superglue de cocina.

Preguntas frecuentes sobre luchas de comida y gadgets divertidos

¿Dónde se compra la cuchara Zing! en España?

No la encontrarás en supermercados ni en tiendas grandes de menaje. Suele venderse en tiendas online de regalos curiosos, plataformas tipo Amazon y algunas tiendas de gadgets físicas en grandes ciudades. El precio ronda los 7-12 euros y suele venir en pack de dos o cuatro unidades. Las versiones más recientes tienen el muelle reforzado y soportan mejor el uso repetido.

¿Es seguro para niños?

El muelle no tiene fuerza para hacer daño con comida blanda, pero un proyectil duro lanzado a corta distancia puede acabar en el ojo de alguien. Recomendable a partir de seis o siete años con supervisión adulta y munición exclusivamente blanda. Si lo usas con caramelos pequeños o frutos secos, mejor que no.

¿Qué alimentos manchan menos en una batalla de comida?

Los que mejor funcionan son nata montada sin colorantes, bizcocho seco, magdalenas troceadas, palomitas y nubes de azúcar. Los más problemáticos: tomate frito, mostaza, curry, salsa de soja, vino tinto y cualquier alimento con colorantes fuertes como remolacha o zumo de granada. Si la fiesta es importante, prueba antes una mancha en una camiseta vieja para ver cómo reacciona en lavado.

¿Hay versiones más sofisticadas de la Zing!?

Existen catapultas de mesa de madera y mini ballestas para mesas de pícnic que lanzan más lejos y con más precisión, pero ya entran en territorio juguete y no de cubertería. La Zing! sigue siendo la opción más barata y rápida porque cabe en un cajón de cubiertos y no necesita montaje.

¿Es legal montar una batalla de comida en un restaurante?

En España, no. Cualquier restaurante puede negarte el servicio y, si causas desperfectos, exigirte el pago. Para fiestas grandes hay locales que alquilan salas privadas con autorización para juegos de comida controlados, normalmente espacios pensados para despedidas o cumpleaños temáticos. Pregunta antes y reserva con un par de semanas de margen.

Si después de todo este repaso te has quedado con ganas de algo más serio, hace tiempo dedicamos un artículo al libro Hoy cocino yo de Everest, que apareció justo cuando estos gadgets curiosos vivían su momento de gloria. Es otra forma muy distinta de mirar la cocina: nada de catapultas, todo recetas para comer bien sin gastar.

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