Pocas cosas huelen tan bien en una cocina como unas setas salteándose en mantequilla mientras el pan de chapata se tuesta ligeramente en la sartén de al lado. Ese aroma a bosque húmedo, a mantequilla avellanada y a corteza caliente convierte un bocadillo cualquiera en un pequeño festín. La chapata con setas es justo eso: una receta aparentemente sencilla, pero con una profundidad de sabor que sorprende en cuanto das el primer mordisco.
Si tienes invitados en casa y quieres preparar un entrante que los deje callados durante el primer bocado, esta es una apuesta segura. También funciona como cena rápida un viernes por la noche, como almuerzo de fin de semana con una copa de vino tinto al lado o incluso como propuesta de brunch, cortada en porciones pequeñas. La gracia está en el contraste entre la miga esponjosa de la chapata, el tomate maduro restregado y el relleno jugoso de setas y huevo batido. Aquí te cuento cómo clavarla sin fallos.
Ingredientes para preparar chapata con setas
Estas cantidades son para 2 bocadillos grandes, perfectos para compartir entre cuatro personas como entrante o para comerse enteros como plato principal. La calidad del pan y de las setas marca la diferencia: busca chapata de panadería, con corteza crujiente y miga irregular, y setas variadas si puedes conseguirlas.
- 2 panes de chapata individuales (unos 200 g cada uno)
- 200 g de setas variadas (shiitake, champiñón portobello, níscalos, senderuelas)
- 40 g de mantequilla sin sal
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 3 huevos camperos
- 2 tomates maduros de pera o rama
- 1 diente de ajo
- Unas ramitas de perejil fresco picado
- Sal en escamas
- Pimienta negra recién molida
Si no encuentras setas frescas variadas, una mezcla de champiñón portobello y shiitake funciona de maravilla. Evita en lo posible las setas de lata o en conserva: sueltan mucha agua, quedan gomosas y pierden ese sabor a tierra húmeda que buscamos.
Cómo preparar chapata con setas paso a paso
La receta no tiene ninguna complicación técnica, pero sí un par de puntos críticos: saltear las setas a la temperatura correcta y cuajar el huevo sin que se seque. Sigue el orden y en unos 20 minutos tendrás los bocadillos listos.
Paso 1: limpia y trocea las setas
Pasa un paño húmedo o un cepillo suave por las setas para quitarles la tierra y los restos de bosque. Nunca las laves bajo el chorro del grifo: absorben agua como esponjas y luego sueltan toda esa humedad en la sartén, convirtiendo el salteado en un guiso. Trocéalas en láminas gruesas, de unos 5 mm, para que al cocinarse mantengan algo de textura y no se deshagan.
Paso 2: saltea las setas en mantequilla
Pon una sartén amplia a fuego medio-alto y añade la mantequilla junto con la cucharada de aceite de oliva. La mezcla de ambas grasas es un truco clásico de cocineros: la mantequilla aporta sabor y color avellanado, pero el aceite evita que se queme. Cuando la mantequilla esté derretida y empiece a burbujear, echa el ajo picado muy fino y, 30 segundos después, las setas. Saltea durante 6 a 8 minutos sin remover demasiado, para que se doren en lugar de cocerse. Sala al final, cuando ya estén doradas, y añade pimienta recién molida.

Paso 3: cuaja la tortilla sobre las setas
Bate los huevos en un bol con una pizca de sal y el perejil picado. Baja el fuego a medio-bajo y vierte el huevo directamente sobre las setas salteadas. Mueve suavemente con una espátula de silicona los primeros 30 segundos, como si hicieras unos huevos revueltos muy poco hechos, y luego déjalo cuajar 1 o 2 minutos más. Queremos una tortilla jugosa, no una suela de zapato. Retira del fuego cuando el centro todavía esté ligeramente brillante: con el calor residual acabará de hacerse.

Paso 4: prepara el pan
Parte cada chapata por la mitad a lo largo y tuéstala ligeramente en una sartén sin nada de grasa, en una tostadora o en el horno a 200 °C durante 3 minutos. Cuando esté caliente, corta los tomates por la mitad y restrega la pulpa contra el interior del pan, apretando suavemente para que suelte todo su jugo. Este gesto, tan catalán como universal, empapa la miga y le añade dulzor y frescura. Riega con un hilo de aceite de oliva virgen extra y sala con escamas.

Paso 5: monta y sirve
Reparte la tortilla de setas sobre la mitad inferior de cada chapata, cubre con la tapa y presiona ligeramente. Corta al bies con un cuchillo de sierra para que se vea el relleno en el corte y sirve inmediatamente, mientras el pan sigue caliente. Si quieres darle un toque de bistró, acompáñalo de unas hojas de rúcula aliñadas con limón o con unos pepinillos en vinagre.
Trucos y variaciones del cocinero
La receta base admite mil vueltas sin perder su alma. Estas son las que mejor funcionan en mi cocina:
- Con queso fundido: añade unas lonchas de gruyère o emmental sobre la tortilla antes de cerrar el pan. El calor residual lo derrite y liga todos los sabores.
- Versión vegana: sustituye el huevo por tofu firme desmenuzado con cúrcuma y un toque de sal kala namak (tiene sabor a huevo por su contenido en azufre). Cambia la mantequilla por una buena cucharada de aceite de oliva.
- Con jamón serrano: pon una loncha fina sobre el tomate antes de colocar la tortilla. El contraste salado es brutal.
- Más aromático: añade una ramita de tomillo fresco al saltear las setas. Si tienes trufa o aceite trufado, unas gotas al final convierten este bocadillo en un capricho de restaurante.
- Truco del pan: si la chapata lleva un par de días, hidrátala rociándola con unas gotas de agua antes de tostarla. Recuperará textura como si estuviese recién horneada.
Y si te gusta jugar con bocadillos que no son los de siempre, échale un ojo también a nuestro sándwich bikini clásico, otro clásico que nunca falla. Para una guarnición fresca con la que redondear el plato, un plato de espárragos a la brasa con salsa romesco queda ideal. Y si quieres dominar los pequeños detalles, no está de más revisar los trucos para pelar ajos sin problemas antes de ponerte a cocinar.
Preguntas frecuentes sobre la chapata con setas
¿Puedo preparar el relleno con antelación?
Sí. La tortilla de setas aguanta perfectamente en la nevera hasta 24 horas en un recipiente hermético. Eso sí, cuando llegue el momento de montar el bocadillo, atempérala 10 minutos fuera de la nevera y dale un golpe suave de calor en la sartén. El pan, en cambio, siempre recién tostado: es el detalle que marca la diferencia.
¿Qué setas funcionan mejor para esta receta?
En temporada (otoño y principios de invierno) busca níscalos, senderuelas o boletus frescos. Fuera de temporada, una mezcla de shiitake, portobello y champiñón cremini da un resultado muy aromático durante todo el año. Evita las setas enlatadas: el sabor y la textura no tienen nada que ver.
¿Puedo hacerla con pan de otro tipo?
Por supuesto. El pan payés, la focaccia o una baguette rústica funcionan muy bien. Lo que buscamos es una corteza crujiente y una miga alveolada que absorba el jugo del tomate sin deshacerse. Evita panes tipo molde: son demasiado blandos y no aguantan el relleno caliente.
¿Cómo conservo el bocadillo si me sobra?
Lo ideal es comerlo recién hecho, pero si te sobra, envuélvelo en papel de aluminio y guárdalo en la nevera hasta 24 horas. Para recalentar, mete el paquete al horno a 180 °C durante 8 minutos: el pan recuperará algo de su textura y el relleno quedará caliente sin secarse. En el microondas pierde toda su gracia.
¿Es una receta apta para celíacos?
La elaboración sí, solo hay que sustituir la chapata por un pan sin gluten de corteza crujiente (hay ya panes sin gluten muy decentes en panaderías especializadas). Revisa siempre el etiquetado de los huevos y la mantequilla para confirmar que no contienen trazas.








