Pastel de San Valentín de chocolate y trufa: receta paso a paso

Pastel de San Valentín cortado mostrando capa de mermelada de albaricoque y trufa montada

Hay pocas cosas tan reconocibles como el aroma de un bizcocho de chocolate recién sacado del horno. Para San Valentín ese olor cálido a cacao templado se vuelve casi una declaración: avisa, antes incluso de que se enfríe, de que va a pasar algo bueno en la mesa. Este pastel de San Valentín une un bizcocho jugoso de chocolate negro con una trufa cocida que se monta después de reposar, todo en molde con forma de corazón para que la pieza tenga ese punto teatral que pide la cena del 14 de febrero.

La receta tiene su trabajo, no te voy a engañar: hay dos preparaciones (bizcocho y trufa), un horneado largo y un reposo de la trufa de varias horas en el frigorífico. Pero ninguna parte es difícil. Si te organizas y haces la trufa la tarde anterior, al día siguiente solo te queda hornear, rellenar con la mermelada de albaricoque y montar. Resultado: un pastel con corteza fina, miga densa y húmeda, capa de albaricoque por dentro y cobertura de trufa montada como una nube de chocolate.

Con estas cantidades sale un pastel de seis raciones generosas. Si lo quieres más pequeño para dos, divide los ingredientes a la mitad y usa un molde de corazón individual de 14-15 cm.

Ingredientes para el pastel de San Valentín (6 raciones)

Para el bizcocho de chocolate

  • 150 g de chocolate de cobertura (mínimo 60 % cacao)
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 125 g de azúcar
  • 4 huevos M, separados en yemas y claras
  • 2 cucharadas de harina de trigo (unos 25 g)
  • Una pizca de sal

Para el relleno

  • 4 cucharadas de mermelada de albaricoque (unos 80 g)

Para la trufa cocida

  • 250 ml de nata para montar (35 % materia grasa)
  • 50 g de azúcar
  • 100 g de chocolate negro 70 %

Para decorar

  • Cacao en polvo sin azúcar, azúcar glas o almendra laminada (al gusto)

Cómo preparar el pastel de San Valentín paso a paso

1. Funde el chocolate con la mantequilla al baño maría

Pon un cazo con un dedo de agua a fuego medio. Encima coloca un bol resistente al calor con los 150 g de chocolate troceado y los 100 g de mantequilla en cubos. Que el bol no toque el agua. Remueve con espátula a ratos hasta que la mezcla quede lisa y brillante, unos 5-6 minutos. Retira y deja templar.

Chocolate de cobertura y mantequilla derretidos al baño maría con espátula
El chocolate y la mantequilla deben quedar lisos y brillantes antes de retirar del fuego.

2. Bate las yemas con el azúcar y monta las claras

Separa las claras de las yemas. En un bol, bate las 4 yemas con los 125 g de azúcar hasta que la mezcla blanquee y quede cremosa, unos 3-4 minutos a varillas eléctricas. Añade el chocolate templado y las 2 cucharadas de harina, y mezcla con cuidado hasta integrar.

Aparte, monta las 4 claras con una pizca de sal a punto de nieve firme. La prueba clásica: si das la vuelta al bol y no se mueven, están listas.

3. Integra las claras y hornea en molde de corazón

Incorpora las claras montadas a la mezcla de chocolate en tres tandas. Usa una espátula de silicona y movimientos envolventes de abajo a arriba: lo último que quieres es bajar las claras, porque sin aire el bizcocho queda chicloso.

Engrasa con mantequilla y enharina un molde con forma de corazón de unos 22 cm. Vierte la mezcla, alisa la superficie y mete el molde en el horno precalentado a 180 °C, calor arriba y abajo, durante 35 minutos. Pincha con una brocheta: si sale con migas húmedas pero sin masa cruda, está listo. Deja enfriar dentro del molde 10 minutos y desmolda sobre rejilla.

4. Prepara la trufa cocida (mejor la víspera)

Mientras se hornea el bizcocho, calienta los 250 ml de nata con los 50 g de azúcar a fuego medio. En cuanto rompa a hervir, retira y echa los 100 g de chocolate troceado. Espera un minuto sin tocar y luego remueve hasta que quede lisa y brillante. Si te interesan estos postres de cacao intenso, en el blog tenemos otra crema de chocolate casera que comparte tronco con esta trufa.

Tapa el bol con film a piel (pegado a la superficie de la crema, sin huecos) y mete la trufa al frigorífico al menos 3 horas, mejor toda la noche. La trufa se monta mucho mejor cuando está bien fría.

5. Monta la trufa y rellena el bizcocho

Saca la trufa del frigorífico y bátela con varillas eléctricas a velocidad media. Empieza líquida y, en cuestión de 1-2 minutos, sube y queda como una mousse firme. Atento: si te pasas batiendo, se corta y queda granulosa. Para con picos suaves.

Con el bizcocho ya frío, córtalo por la mitad horizontal con un cuchillo de sierra largo. Calienta las 4 cucharadas de mermelada de albaricoque en el microondas 20 segundos para que se reparta mejor y extiéndela sobre la mitad inferior. Tapa con la otra mitad.

6. Cubre con la trufa montada y decora

Con una espátula, reparte la trufa montada sobre el pastel cubriéndolo entero, lados incluidos. No hace falta que quede liso de pastelería; a este pastel de San Valentín le va el aire casero. Termina con una lluvia de cacao tamizado, azúcar glas o almendra laminada, lo que tengas a mano.

Mete el pastel en el frigorífico al menos 30 minutos antes de servir para que la trufa coja cuerpo y se corte bien.

Pastel de San Valentín cortado mostrando capa de mermelada de albaricoque y trufa montada
Al cortar se ven las dos capas de bizcocho con la mermelada de albaricoque dentro.

Trucos para que salga perfecto

  • Chocolate de calidad. La diferencia entre un bizcocho correcto y uno que recuerdas se llama 60-70 % cacao. El chocolate de postres genérico funciona, pero queda más plano.
  • No abras el horno antes del minuto 30. El golpe de aire frío con un bizcocho de claras montadas le baja el centro de golpe.
  • La trufa, fría de verdad. Si la metes al frigorífico solo 1 hora, no monta bien. A mí me sale mejor cuando la dejo de un día para otro y, ya con el bol frío, la bato con varillas también bien frías.
  • Si la trufa se te corta. Recupera añadiendo 50 ml de nata fría e integrando con espátula a mano hasta que se vuelva a unir.
  • Mejor de un día para otro. Este pastel gana reposando en el frigorífico unas horas. La miga se asienta y la trufa queda con un cuerpo precioso al cortarla.

Variaciones del pastel de San Valentín

Con frambuesas

Sustituye la mermelada de albaricoque por mermelada de frambuesa y reparte un puñado de frambuesas frescas entre las dos capas. La acidez de la fruta corta el dulzor del chocolate y le va muy bien al conjunto. Si quieres ir un paso más, aplasta unas pocas con tenedor antes de poner la tapa para que suelten algo de jugo dentro.

Con licor de naranja

Añade 2 cucharadas de Cointreau, Grand Marnier o licor de naranja a la trufa antes de meterla al frigorífico. La mezcla chocolate-naranja es un clásico de la coctelía y aquí refuerza el carácter de cena romántica. Para una versión sin alcohol, una cucharadita de ralladura fina de naranja en la nata caliente hace un papel parecido.

Sin gluten

Sustituye las 2 cucharadas de harina de trigo por harina de almendra molida (unos 30 g). Queda algo más denso pero igual de jugoso, y casa muy bien con el chocolate negro. Comprueba siempre que la cobertura y el cacao en polvo que uses sean también sin gluten certificado.

Como menú romántico completo

Si quieres montar la cena entera y no solo el postre, en este menú fácil para el día de San Valentín tienes el primer plato y el principal pensados para el 14 de febrero, y aquí te dejamos más ideas de postres para una velada romántica por si en otra ocasión te apetece probar algo distinto al chocolate.

Preguntas frecuentes sobre el pastel de San Valentín

¿Puedo prepararlo el día anterior?

Sí, y de hecho gana. El bizcocho se asienta y la trufa se afirma. Cubre el pastel con un cuenco grande para que no coja olores del frigorífico y sácalo 20 minutos antes de servir para que la trufa no esté demasiado dura.

¿Cómo conservo las sobras?

En el frigorífico, dentro de un recipiente cerrado o tapado con film, aguanta hasta 3 días. La trufa endurece con el frío, así que conviene sacarlo unos 15-20 minutos antes de servir.

¿Se puede congelar?

El bizcocho solo, sí: bien envuelto en film, hasta 2 meses. Una vez relleno y cubierto con trufa montada, mejor no congelarlo, porque la cobertura suelta agua al descongelar y la textura ya no es la misma.

¿Y si no tengo molde de corazón?

Hornea en un molde redondo de 22 cm y, una vez frío el bizcocho, recorta el corazón con una plantilla de cartulina. Pierdes algo de bizcocho por los bordes (perfecta excusa para picar) pero el resultado final es el mismo.

¿Qué chocolate uso para la trufa?

Negro de 70 % funciona perfecto y es el que da carácter al pastel. Si te resulta amargo, mezcla mitad y mitad con chocolate de cobertura del 50-55 %. Evita el chocolate con leche en la trufa porque suelta demasiada grasa y luego cuesta montarla.

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