Los macarrones a la catalana son uno de esos clásicos de la cocina familiar que no entienden de modas: pasta gratinada con queso, jugo de asado y una capa crujiente dorada por encima que cuando la rompes con el tenedor libera todos los aromas. Es el plato perfecto para un día de poco tiempo, un domingo a mediodía o una comida improvisada con amigos. Se prepara en 30 minutos, admite infinitas variaciones y siempre triunfa, incluso con los niños más cafeteros con la pasta. Esta versión 2026 mejora la receta original con algunos trucos sencillos que marcan la diferencia.
Ingredientes para 2 personas
La clave de esta receta está en la salsa de asar pollo: si tienes un pollo al horno la víspera, guarda los jugos porque son oro puro para este plato. Si no, un buen caldo concentrado o una cucharada de salsa perigueux comercial hacen de sustituto.
- 200 g de macarrones secos de buena calidad (mejor rigati o trigo duro)
- 1 huevo L batido
- 125 ml de leche entera
- 15 g de mantequilla
- 50 g de queso parmesano rallado (más un poco para el gratinado)
- 30 g de queso Emmental rallado (opcional, para más fundido)
- 30 ml de salsa de asar pollo o 2 cucharadas de caldo de ave concentrado
- 1 pizca de nuez moscada recién rallada
- Sal gruesa y pimienta negra recién molida
- 1 pizca de tomillo seco o hierbas provenzales
Preparación paso a paso
Paso 1. Cocer la pasta al dente
Pon a hervir 2 litros de agua con una cucharada generosa de sal gruesa. Cuando rompa a hervir, echa los macarrones y cuécelos 2 minutos menos del tiempo que indica el paquete: recuerda que después irn al horno y terminarán de hacerse. Muévelos de vez en cuando para que no se peguen y resulten al dente: un poco firmes al morder. Escúrrelos bien pero reserva medio vaso del agua de cocción por si la mezcla final queda seca.
Paso 2. Preparar la mezcla básica
Precalienta el horno a 200 grados con calor arriba y abajo. En una fuente refractaria grande, mezcla el huevo batido con la leche, el queso parmesano rallado, la salsa de asar pollo y la nuez moscada. Remueve con unas varillas durante 30 segundos hasta que quede una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Salpimenta al gusto, teniendo en cuenta que la salsa de pollo ya aporta sal.
Paso 3. Mezclar la pasta con la crema
Incorpora los macarrones escurridos a la fuente y remueve con delicadeza para que cada macarron se impregne de la mezcla. Si la crema queda muy espesa, añade un par de cucharadas del agua de cocción reservada. Esparce la mezcla por la fuente de manera uniforme, presionando ligeramente para que quede compacta y se gratine bien.
Paso 4. Gratinar al horno
Espolvorea por encima el queso Emmental rallado, distribuye la mantequilla en pequeños trocitos y termina con otra pizca de parmesano para que la capa quede bien dorada. Añade un poco de tomillo seco por encima. Hornea 15-20 minutos hasta que la superficie esté dorada y crujiente. Si quieres un extra dorado, activa el grill los últimos 2 minutos, vigilando de cerca para que no se queme.

Paso 5. Reposar y servir
Saca la fuente del horno y deja reposar 5 minutos antes de servir. Este reposo es fundamental: permite que la crema asiente, los sabores se integren y las porciones se corten mejor. Sirve caliente directamente de la fuente o en platos individuales, con una pizca de queso extra por encima si alguien es muy queseriá.
Trucos para unos macarrones gratinados de categoría
Lo cierto es que estos macarrones mejoran muchísimo cuando los preparas con jugos de asado reales. Si no tienes, puedes hacer una versión rápida: sofríe una cebolla pequeña picada y un diente de ajo en 10 g de mantequilla, añade un poco de vino blanco y caldo de pollo, reduce 5 minutos y úsalo como salsa de pollo. También funciona perfectamente una bechamel rápida si prefieres más cremosidad.
Si te gusta la pasta en sus múltiples versiones, en el blog tienes muchas alternativas. La pasta con pesto de pistacho ofrece un toque mediterráneo inesperado, la pasta al ajo y aceite es lo más simple y rápido, y la pasta con champiñones y cebollino es otra opción vegetariana estupenda.
Variantes para cambiar de aires
La receta base acepta múltiples adaptaciones según lo que tengas en casa. Añade 100 g de jamón cocido picado para una versión más contundente, unos champiñones salteados con un poco de ajo para más textura, o una lata de atún escurrida para una opción express de despensa. Si eres queseriê de verdad, mezcla parmesano con queso de cabra y gorgonzola para una versión cuatro quesos épica.

En acompañamientos, unos macarrones a la catalana ya son plato completo, pero funcionan muy bien junto a una ensalada verde con vinagreta para contrastar el peso del gratinado. Como vino, un tinto joven de Garnacha catalana o un blanco con acidez tipo Xarello frío redondean el maridaje perfectamente.
Preguntas frecuentes sobre los macarrones a la catalana
¿Por qué se llaman a la catalana?
Es una receta tradicional catalana que combina pasta italiana con gratinado al horno y jugo de asado, técnica muy utilizada en la cocina casera catalana para aprovechar restos de asados dominicales.
¿Puedo prepararlos con antelación?
Sí, puedes montar la fuente hasta 4 horas antes y guardar tapada en nevera. Saca 30 minutos antes para atemperar y hornea cuando vayas a servir, añadiendo 5 minutos extra de cocción.
¿Se pueden congelar?
Sí, una vez gratinados y fríos, por raíón individual. Aguantan hasta 2 meses. Descongela en nevera y recalienta tapado con papel de aluminio en horno a 180 grados 15 minutos.
¿Qué queso es mejor para gratinar?
La combinación de parmesano (para sabor) y Emmental o mozzarella (para fundido y elasticidad) es la que mejor funciona. Evita quesos muy grasos como el Cheddar porque aceitan demasiado.
¿Cuántas calorías tiene una ración?
Una ración de 200 g ronda las 560 kcal. Es un plato sustancioso propio de una comida principal, no conviene para una cena ligera.








