Salsa ligera de queso blanco con mostaza

Salsa ligera de queso blanco con mostaza en bol pequeño de cerámica blanca, textura cremosa y lisa, con hierbas finas espo...

Esta salsa la guardo en el bote del frigorífico desde hace años. Dos minutos de preparación, ningún cocinado y un resultado que queda genial con verduras crudas, pollo a la plancha o incluso como base de una ensalada. Al llevar queso blanco 0% en vez de nata o mayonesa, las calorías se quedan muy por debajo de una salsa convencional sin sacrificar cremosidad.

Ingredientes (para 4-6 personas)

  • 200 g de queso blanco desnatado (0% materia grasa)
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon o antigua
  • Una pizca de sal (poca, el queso ya la lleva)
  • Finas hierbas al gusto (perejil, cébollino, estérágon seco)

Preparación

Paso 1: Mezcla los ingredientes

Pon el queso blanco en un bol. Añade las dos cucharadas de mostaza y remueve bien con una cuchara o espátula hasta que quede todo integrado y la textura sea homogénea. La mostaza de Dijon da un sabor más suave y cremoso; la mostaza antigua con semillas aporta textura y un toque más rústico.

Paso 2: Sazona y añade las hierbas

Prueba antes de echar sal. El queso blanco ya tiene sodio y la mayora de las mostazas también. A menudo con media pizca es suficiente. Añade las finas hierbas al gusto: el cebollino fresco picado queda especialmente bien y aporta color verde. El perejil también funciona. Si usas hierbas secas, ponle la mitad de cantidad que si fueran frescas.

Paso 3: Reposa y sirve

Puedes servir la salsa en el momento o guardarla en la nevera 30 minutos antes de usar. El reposo hace que los sabores se asienten y la salsa gana en consistencia. En la nevera aguanta hasta 3 días bien tapada con film transparente.

Para qué usar esta salsa

Queda perfecta como dip con palitos de zanahoria, apio o pepino. También funciona bien sobre pollo o pavo a la plancha, como salsa de ensalada en vez de vinagreta, o untada en sandwích con pavo y lechuga. Es mucho más ligera que la mayonesa o la salsa de queso clásica hecha con nata.

Si la sirves como entrante o aperitivo, combina muy bien con las gambas al pil pil para una mesa de picoteo rápida y sabrosa. Y si te gusta tener buenas conservas en casa, el atún en aceite casero también encaja perfecto acompañado de esta salsa sobre tostadas.

Trucos para mejorarla

Si te gusta más intensa, añade una cucharadita de zumo de limón. Aporta frescor y realza el sabor de la mostaza sin añadir casi calorías. Media cucharadita de miel también funciona si prefieres equilibrar el punto picante de la mostaza con un toque dulce.

Si quieres una versión más cremosa, mezcla 150 g de queso blanco con 50 g de yogur griego desnatado. La textura se vuelve más suave y menos ácida que solo con queso blanco.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar queso blanco con algo de grasa en lugar del 0%?

Sí. El queso blanco al 2% o incluso el normal queda más cremoso y suave. Si te preocupan las calorías, el 0% funciona bien, pero la diferencia en textura se nota un poco con la versión más grasa.

¿Qué tipo de mostaza va mejor?

La mostaza de Dijon da el sabor más suave y cremoso, ideal para salsas. La mostaza antigua con semillas aporta textura y un punto más rústico. Evita la mostaza americana muy dulce porque desequilibra la salsa. Puedes mezclar mitad Dijon mitad antigua para tener lo mejor de ambas.

¿Cuánto tiempo se puede guardar en la nevera?

Hasta 3 días en un tarro o bol bien tapado con film o tapa. Pasado ese tiempo el queso puede empezar a soltar líquido y la textura cambia. Remueve antes de usar si ha estado en la nevera más de un día.

¿Puedo hacerla más picante?

Sí. Media cucharadita de rábano picante (wasabi o horseradish en pasta) le da un toque picante limpio sin cambiar la textura. También sirve una pizca de pimienta negra recién molida o unas gotas de tabasco.

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