El chicharro, o jurel si lo llamas por su otro nombre, es uno de esos pescados que la gente subestima. Barato, sabroso y con una carne firme que aguanta bien el horno. Con vino blanco y un sofrito de cebolla y ajo queda jugoso, con ese punto de salsa que te pide mojar pan. Esta receta la hacemos en casa desde hace años y siempre triunfa.
Ingredientes (para 6 personas)
- 1,5 kg de chicharros frescos (limpios y sin tripas)
- 125 ml de vino blanco seco
- 250 ml de caldo de pescado
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 125 ml de aceite de oliva virgen extra
- 3 g de pimienta negra molida
- Sal al gusto
Preparación
Paso 1: Sofríe la cebolla y el ajo
Pica la cebolla en juliana fina y los ajos bien menudos. Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio y echa primero los ajos. Cuando empiecen a dorarse (unos 2 minutos), añade la cebolla y baja el fuego. Remueve de vez en cuando y deja que se poche despacio, unos 10-12 minutos, hasta que la cebolla quede transparente y algo caramelizada. No la quemes: el sabor dulce de la cebolla bien pochada es lo que hace que la salsa destaque.
Paso 2: Prepara la salsa de vino
Con el sofrito listo, sube el fuego a medio-alto y vierte el vino blanco. Deja que evapore el alcohol durante 2-3 minutos, removiendo. Después añade el caldo de pescado, la pimienta y la sal. Mezcla bien y deja cocer todo junto unos 12 minutos a fuego suave. La salsa se va concentrando y coge ese aroma a mar que hace que el pescado quede de lujo.
Paso 3: Coloca el pescado en la bandeja
Precalienta el horno a 130 °C con calor arriba y abajo. Coloca los chicharros en una bandeja de horno, uno al lado del otro sin amontonarlos. Vierte la salsa por encima, asegurándote de que los cubra bien. Si ves que queda poca salsa puedes añadir un poco más de caldo.
Paso 4: Hornea y sirve
Mete la bandeja en el horno y hornea durante 12 minutos. El chicharro es un pescado que no necesita mucho tiempo: con 12 minutos a 130 °C la carne queda firme pero jugosa, sin resecarse. Sácala del horno, espolvorea perejil fresco picado si tienes, y lleva la bandeja directamente a la mesa. Si sirves con pan, prepárate para que no sobre ni un trozo.
Trucos para que salga perfecto
El vino importa: no tiene que ser caro, pero sí bebible. Un vino blanco con cuerpo, tipo Albariño o Verdejo, da más sabor que uno de tetra brick. La diferencia en el resultado final se nota.
Si los chicharros son grandes (más de 400-500 g cada uno), ábrelos por la mitad en mariposa antes de hornear. Así se hacen por dentro sin que la piel se queme por fuera. Con piezas medianas no hace falta.
Temperatura baja, 130 °C, es la clave. La mayoría sube a 180 °C y el pescado queda seco. Con temperatura moderada la carne retiene los jugos y la salsa penetra mejor. Pruébalo así una vez y no vuelves atrás.
Si te gusta el pescado al horno, apunta también la receta de atún en aceite casero: una conserva artesanal que se hace en casa con muy poco esfuerzo y queda infinitamente mejor que la del súper. Y si buscas algo rápido para compartir, las gambas al pil pil son perfectas como entrante antes de un pescado principal.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar otro pescado en lugar de chicharro?
Sí. La receta funciona igual de bien con caballa, sardinas grandes o dorada pequeña. El tiempo de horno varía según el tamaño del pescado: a 130 °C, calcula unos 10 minutos por cada centímetro de grosor en la parte más ancha.
¿Puedo preparar la salsa con antelación?
Sin problema. La salsa de vino con cebolla aguanta perfectamente 2 días en la nevera en un tarro cerrado. El día que lo vayas a hacer solo tienes que calentar la salsa, colocar el pescado en la bandeja y al horno.
¿Cómo sé si el pescado está hecho?
La carne debe separarse fácilmente de la espina con un tenedor y estar blanca por dentro, sin partes traslúcidas. Si ves que todavía está rosada cerca del hueso, dale 2-3 minutos más y comprueba de nuevo.
¿Con qué acompaño el chicharro al vino blanco?
Patatas al vapor o arroz blanco son los acompañamientos clásicos porque absorben bien la salsa. También queda muy bien con una ensalada verde sencilla y pan de barra. La salsa es tan buena que merece tener algo con que mojarla.
¿Puedo congelar las sobras?
El pescado al horno no congela tan bien como otros platos porque pierde textura al descongelar. Lo mejor es comerlo en el día o guardarlo en la nevera hasta el día siguiente. Recalentado al microondas a baja potencia, con la salsa por encima, está aceptable.








