Esta salsa tiene un punto cítrico que cuesta encontrar en las habituales. El pomelo le da un amargor ligero que corta la nata y equilibra el dulzor del ketchup, y el chorrito de coñac lo une todo sin que notes demasiado el alcohol. La primera vez que la hice fue por necesidad, con un pomelo que sobraba en el frutero y medio bote de nata. Desde entonces la preparo cada vez que quiero algo distinto para acompañar gambas, langostinos o un solomillo a la plancha.
No necesitas encender el fuego. En un bol, zumo de pomelo, nata, ketchup, coñac, sal y pimienta. Remueves y listo. El único truco real es usar buena nata espesa, que aguante la mezcla sin separarse.
Ingredientes para la salsa de pomelo
Para 4 raciones como salsa de acompañamiento:
- 150 ml de nata espesa para montar (mínimo 35% MG)
- 1 cucharada sopera de ketchup (15 g)
- 1 cl de coñac o brandy (10 ml)
- 1/2 pomelo mediano (unos 60 ml de zumo recién exprimido)
- 1/4 de cucharadita de sal fina
- Pimienta negra molida al gusto
Sobre el pomelo: usa uno maduro, que ceda un poco al presionarlo. Los que están muy duros dan menos zumo y el amargor resulta más agresivo. Si lo tienes en la nevera, sácalo 15 minutos antes para que esté a temperatura ambiente y suelte más jugo.

Preparación paso a paso
Paso 1: Exprime el pomelo
Corta el pomelo por la mitad y exprime una de las dos mitades sobre un colador fino para atrapar las pepitas y la pulpa gruesa. Necesitas unos 60 ml de zumo, que es más o menos lo que da una mitad de pomelo mediano. Reserva el resto en el frigorífico, tapado con film, que aguanta bien 24 horas.
Paso 2: Mezcla los ingredientes
En un bol mediano pon la nata espesa, añade el ketchup y el coñac. Vierte el zumo de pomelo poco a poco mientras remueves con una cuchara o unas varillas pequeñas. No hace falta batir con fuerza: la nata es espesa y la mezcla se integra enseguida. Si la añades de golpe toda el agua del zumo puede que la salsa quede un poco grumosa al principio, por eso ve despacio.
Paso 3: Sazona y ajusta el sabor
Añade la sal y la pimienta negra, prueba y corrige. El amargor del pomelo varía bastante de una pieza a otra, así que puede que necesites un poco más de ketchup para redondear el sabor o una pizca más de sal para que todo resalte. Lo que no hagas es pasarte con el coñac: con 10 ml basta para dar aroma, si echas más la salsa sabe a licor en lugar de a pomelo.
Paso 4: Sirve o guarda en frío
La salsa está lista para servir. Si no la usas al momento, tapa el bol con film y guárdalo en la nevera. En frío los sabores se integran mejor al cabo de media hora. Sácala 10 minutos antes de servirla para que no llegue helada a la mesa.
Trucos para que salga perfecta
La nata, a temperatura ambiente: si la nata está muy fría del frigorífico y la mezclas con el zumo ácido del pomelo, puede cortarse ligeramente. Nada grave para el sabor, pero la textura pierde. Sácala 10 minutos antes y te ahorras el problema.
Versión sin alcohol: sustituye el centilitro de coñac por unas gotas de zumo de naranja, que también da un toque cítrico pero sin el aroma del brandy. Queda igual de buena, más fresca si cabe.
Para gambas y langostinos: es la combinación que más me gusta. El amargor del pomelo limpia el paladar entre gambas y hace que cada bocado sepa tan bien como el primero. Si buscas más ideas para acompañar marisco, el atún al ajillo con ventresca también va de maravilla con salsas cítricas de este estilo.
Si te gustan las salsas ligeras y sin cocción, apunta también la salsa de queso blanco con mostaza: mismo tiempo de preparación y muy versátil para ensaladas y crudités.
Preguntas frecuentes sobre la salsa de pomelo
¿Cuánto tiempo se conserva esta salsa?
En un recipiente hermético en la nevera aguanta bien 2 días. Después la nata empieza a perder textura. No la congeles: al descongelar la nata se separa y la salsa queda líquida y granulosa.
¿Puedo usar zumo de pomelo embotellado?
Técnicamente sí, pero pierde bastante. El zumo embotellado lleva azúcares añadidos y conservantes que cambian el amargor natural del pomelo fresco. Si no tienes más remedio, usa zumo natural sin azúcar añadido y empieza con la mitad de la cantidad que indica la receta; luego prueba y añade más si hace falta.
¿Con qué platos queda mejor?
Con marisco (gambas, langostinos, nécora), con solomillo o entrecot a la plancha y con ensaladas de frutas tropicales. El contraste dulce-amargo del pomelo funciona bien con proteínas grasas. No la uses con platos de sabor delicado como una merluza al vapor, porque la salsa los tapa.
¿Se puede hacer con yogur griego en vez de nata?
Sí. Con yogur griego entero (el espeso, no el desnatado) sale una versión más ligera y con un toque ácido diferente. Usa la misma cantidad y sigue el mismo proceso. La textura es algo más fluida, así que añade el zumo con más cuidado para no quedarte con una salsa demasiado líquida.








