Roscos de Semana Santa caseros: receta tradicional con anís

Roscos de Semana Santa caseros con ans y vino blanco

Los roscos de Semana Santa saben a anís y a clavo, y cuando salen del horno llenan la cocina de ese olor tan particular que es difícil de describir sin que se te abra el apetito. Son duros por fuera, casi crujientes, y por dentro tienen una textura densa que aguanta bien varios días en la lata de galletas.

Esta receta viene de cuando no había nada más en la despensa y las cosas ricas tenían que salir con cuatro ingredientes. Harina, huevos, azúcar, vino blanco y las especias de siempre: matalauva (que es el anís en grano) y clavo molido. Sin levadura, sin mantequilla, sin complicaciones.

Si este año también preparas garbanzos con bacalao en Semana Santa, los roscos son el postre perfecto para terminar la comida. Los tienes preparados con antelación y no tienes que andar en la cocina mientras el resto de la familia está en la mesa.

Ingredientes (para unos 20-25 roscos)

  • 1 kg de harina de trigo
  • 150 g de azúcar
  • 3 huevos grandes
  • 250 ml de vino blanco seco
  • 1 cucharada de matalauva (anís en grano), unos 8 g
  • 1/2 cucharadita de clavo molido, unos 2 g

No necesitas sal ni levadura. Esta masa no lleva impulsor porque los roscos tienen que quedar secos y firmes, no esponjosos.

Preparación

1. Infusionar el vino con las especias

Pon el vino blanco en un cazo pequeño a fuego suave. Añade la matalauva y el clavo molido y calienta sin que llegue a hervir, unos 3 minutos. Apaga y deja reposar 10 minutos. Esto saca los aceites esenciales del anís y del clavo, y hace que el sabor se distribuya por toda la masa en vez de aparecer en pequeños golpes puntuales.

2. Batir los huevos con el azúcar

En un cuenco grande bate los 3 huevos con los 150 g de azúcar hasta que la mezcla blanquee un poco y el azúcar se haya disuelto, unos 2-3 minutos con varillas. No hace falta montar, solo que quede bien integrado.

3. Mezclar el vino aromatizado

Añade el vino tibio con las especias a los huevos y el azúcar. Remueve con una cuchara de madera hasta integrar. El vino tiene que estar a temperatura ambiente cuando lo añadas: si estuviera muy caliente cuajaría el huevo.

4. Añadir la harina poco a poco

Tamiza la harina e incorpórala en tres o cuatro veces, removiendo cada vez con la cuchara o amasando a mano según se vaya poniendo espesa. Tienes que conseguir una masa compacta que no se pegue a las manos y se pueda trabajar sin que se rompa. Si después del kilo de harina ves que sigue un poco pegajosa, añade más a cucharadas.

5. Dar forma a los roscos

Precalienta el horno a 200 °C (calor arriba y abajo). Divide la masa en porciones de unos 50-60 g. Con las manos, rueda cada porción sobre la encimera hasta formar un cilindro de unos 15 cm de largo y 1,5 cm de grosor. Une los extremos presionando bien para que no se abran al hornear. Si ves que la masa se reseca mientras trabajas, cúbrela con un trapo limpio.

Dando forma a los roscos de Semana Santa sobre la encimera enharinada
Rueda la masa en cilindros y une los extremos con presión para que no se abran

6. Hornear

Coloca los roscos en bandejas con papel de hornear, dejando espacio entre ellos porque se expanden un poco. Hornéalos a 200 °C durante 18-22 minutos, hasta que estén dorados. No los saques antes aunque parezcan hechos: la textura correcta es seca y firme. Deja enfriar sobre una rejilla antes de guardar.

Trucos del cocinero

El vino importa. No uses vino dulce ni moscatel: el rosco quedaría empalagoso. Un vino blanco seco tipo Rueda o Verdejo funciona muy bien. Algunos hacen la receta con anís seco (el licor) en lugar del vino, y el resultado es más intenso en aroma a anís.

La temperatura del horno. 200 °C es el punto correcto para esta masa sin levadura. Si los horneas a menos, quedan blandos por dentro. Si subes de 220 °C se doran por fuera antes de secarse bien por dentro.

La conservación. Estos roscos aguantan 10-12 días en una lata metálica bien cerrada. De hecho están mejor al día siguiente, cuando las especias han asentado. No los guardes en bolsa de plástico: se ablandan enseguida.

Preguntas frecuentes

¿Puedo sustituir la matalauva por anís líquido?

Sí. Usa 2 cucharadas de anís seco (el licor, no el dulce) en lugar de la matalauva en grano. En ese caso no hace falta infusionar: añádelo directamente al vino frío. El sabor es algo más intenso.

¿Se pueden hacer sin clavo?

Sí. El clavo es sutil en esta receta y mucha gente lo omite. Si no te gusta, simplemente quítalo. Puedes añadir una cucharadita de canela molida para que no quede solo el anís.

¿A qué temperatura tienen que salir del horno?

No hace falta termómetro: el rosco está listo cuando puedes levantarlo de la bandeja sin que se doble. Si el centro cede al presionarlo, dale 3-4 minutos más.

¿Se pueden congelar?

No es lo ideal: al descongelar pierden la textura crujiente que los caracteriza. Si quieres tener algo listo para Semana Santa, hacerlos con 5-6 días de antelación y guardarlos en lata es lo mejor.

¿Cuántos roscos salen con esta receta?

Con 1 kg de harina salen entre 20 y 25 roscos dependiendo del tamaño. Si quieres una tanda más pequeña, divide todos los ingredientes a la mitad.

Si te gustan los dulces de Semana Santa, prueba también los pestiños andaluces con miel: llevan anís y naranja y van fritos en aceite de oliva, con un sabor completamente distinto al del rosco pero igual de caseros.

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