La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más común, afectando a hasta un 15% de las personas mayores de 65 años. La doctora Ivana Greco, cardióloga del Hospital Quirónsalud Bizkaia, destaca la gravedad de esta condición, ya que incrementa notablemente el riesgo de ictus al favorecer la formación de trombos en el corazón. Esta arritmia se caracteriza por una contracción descoordinada y rápida de las aurículas, las cámaras superiores del corazón.
Aunque algunos pacientes pueden experimentar palpitaciones o fatiga, muchos otros no presentan síntomas evidentes, lo que puede dificultar su diagnóstico temprano. «La falta de conocimiento sobre la fibrilación auricular impide que pacientes se sometan a tratamientos que podrían protegerlos», señala Juan Benezet, responsable de la Unidad de Arritmias del mismo hospital.
Para los casos en que la anticoagulación crónica no es viable, existe una opción alternativa: el cierre de la orejuela izquierda, un procedimiento mínimamente invasivo que sella esta parte del corazón para detener la formación de coágulos. Según el doctor José Ramón Rumoroso, jefe del Servicio de Cardiología, más del 90% de los trombos vinculados a ictus surgen en esta área. Esta intervención puede reducir significativamente el riesgo de ictus en pacientes con fibrilación auricular.
A pesar de que los anticoagulantes son el tratamiento estándar, para algunos pacientes que enfrentan riesgos de hemorragias, el cierre de la orejuela izquierda se presenta como una alternativa aceptable. La detección temprana de estas arritmias es vital, y el electrocardiograma es la herramienta clave para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, muchas arritmias aparecen de manera intermitente, lo que dificulta su identificación en consultas médicas. La utilización de dispositivos de monitorización y tecnología avanzada, como relojes inteligentes, puede mejorar esta situación.
El enfoque en el tratamiento de arritmias varía según la naturaleza del problema. Mientras que algunas pueden ser controladas con medicamentos, otras requieren ablación cardiaca, un procedimiento que utiliza catéteres para eliminar focos eléctricos anómalos en el corazón. Las tasas de éxito de estos procedimientos pueden superar el 98%, permitiendo a los pacientes recuperar una vida normal sin las molestias de episodios recurrentes.
Quirónsalud Bizkaia también aplica tecnologías innovadoras como la ablación por campo pulsado, que mejora la precisión del procedimiento y minimiza riesgos. Además, enfatizan que controlar factores como la hipertensión, la obesidad y la apnea del sueño es crucial para el éxito a largo plazo del tratamiento. Así, la combinación de diagnóstico precoz, tecnologías de vanguardia y un seguimiento exhaustivo ofrece un abordaje integral para enfrentar las arritmias cardíacas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y prevenir complicaciones graves.
