El verde intenso de las espinacas en el puchero, ese olor que mezcla verdura fresca con zanahoria cocida… esta crema es de las que te entran bien aunque no seas muy fan de las verduras. La clave está en sofreir primero la cebolla: ese paso que mucha gente se salta cambia por completo el resultado final, porque la cebolla pochada aporta un dulzor que equilibra el punto amargo de las espinacas.
La receta original que tengo apuntada lleva queso en tiras por encima, y no lo cambio: el contraste entre la crema caliente y el queso que se va derritiendo poco a poco merece que te saltes la versión sin lácteos, al menos una vez.
Ingredientes para 6 personas
- 300 g de espinacas frescas (o 2 bolsas de 150 g)
- 2 patatas medianas (unos 300 g peladas)
- 2 zanahorias medianas (unos 200 g)
- 1 cebolla grande (unos 150 g)
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (45 ml)
- 1 l de caldo de verduras (o agua, pero el caldo mejora mucho el sabor)
- 150 g de queso en tiras para servir
- 5 g de sal (ajustar al gusto)
- Pimienta negra recién molida al gusto
Opcional: 50 ml de nata para montar si quieres una crema más suave y sedosa. No es necesario, pero marca diferencia si la sirves en una ocasión especial. Sobre el queso: el manchego curado en tiras da un contraste de sabor muy bueno; también funciona el parmesano rallado o un queso fresco desmenuzado para una versión más ligera.
Preparación paso a paso
Paso 1: Prepara las verduras
Pela las patatas y córtalas en trozos irregulares de unos 3-4 cm. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas de 1 cm. Pela y pica la cebolla en trozos grandes. Lava bien las espinacas si son frescas y escurre el exceso de agua.
Paso 2: Pocha la cebolla
Calienta el aceite de oliva en una cazuela grande a fuego medio. Echa la cebolla y sofríe durante 6-8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente y empiece a dorarse por los bordes. Este paso no te lo saltes: la cebolla pochada aporta un fondo dulce que equilibra las espinacas.
Paso 3: Añade zanahoria, patata y caldo
Incorpora las zanahorias y las patatas a la cazuela con la cebolla pochada. Da unas vueltas para que cojan el aceite, un par de minutos. Cubre con el litro de caldo de verduras, lleva a ebullición y baja el fuego a medio-bajo. Tapa parcialmente y cocina 15 minutos.
Paso 4: Incorpora las espinacas
Añade las espinacas al caldo hirviendo junto con la sal. No te asusten: aunque llenen la cazuela al principio, en 2-3 minutos reducen a una quinta parte de su volumen. Mezcla bien para que queden cubiertas por el caldo y sigue cocinando 5 minutos más hasta que la patata esté tierna al pincharla con un tenedor.
Paso 5: Tritura y ajusta
Apaga el fuego y deja templar 5 minutos antes de triturar. Pasa todo por la batidora de mano hasta conseguir una crema fina y sin grumos. Si te queda demasiado espesa añade un poco más de caldo caliente; si queda muy líquida, deja hervir destapada unos minutos para que reduzca. Prueba de sal y pimienta.

Si añades la nata, házlo ahora, fuera del fuego, y mezcla bien. Sirve la crema bien caliente con el queso en tiras por encima para que se derrita con el calor del plato.
Trucos para que salga perfecta
Usa espinacas frescas si puedes. Las congeladas también sirven, pero desconjélalas primero y escúrrelas bien: sueltan bastante agua y pueden dilema la crema más de lo que quieres. Si usas congeladas, reduce el caldo unos 200 ml.
La patata es la que da cuerpo a la crema. Si quieres una textura más ligera usa solo 200 g de patata y compensa con más zanahoria. Si la prefieres más densa, añade una patata más y ajusta el líquido después de triturar.
Para un acabado más fino, cuela la crema por un colador de malla después de triturar. No es imprescindible, pero si la sirves en una cena te sorprenderá la diferencia de textura.
Si te gusta este tipo de cremas, la crema de acelgas con queso tiene una preparación muy similar con un sabor distinto que vale la pena probar. También puedes acompañar esta crema con una ensalada de judías verdes con patatas si quieres un menú de verduras completo.
Preguntas frecuentes sobre la crema de espinacas
¿Cuánto tiempo aguanta la crema de espinacas en la nevera?
Hasta 3 días en un recipiente hermético en la nevera. La crema toma un color un poco más oscuro con el tiempo, pero el sabor no cambia. Para recalentar, usa fuego bajo y remueve bien para que recupere la textura.
¿Puedo congelarla?
Sí, aguanta hasta 2 meses en el congelador. Congela sin la nata si la usas: añádela después de descongelar y recalentar. Al descongelar, tritura de nuevo brevemente si la crema se ha separado.
¿Puedo usar espinacas congeladas?
Sí, pero desconjélalas y escúrrelas muy bien antes de añadirlas. Las espinacas congeladas tienen mucha más agua que las frescas, y si no las escurres bien la crema queda demasiado aguada. Reduce el caldo inicial a 800 ml si usas congeladas.
¿Qué queso funciona mejor como topping?
El manchego curado en tiras o en lascas da el mejor contraste de sabor. El parmesano rallado aporta más intensidad. Si quieres una opción más suave, el queso fresco desmenuzado o el queso de cabra en rodajas también van muy bien con las espinacas.
¿Puedo hacer la crema sin patata?
Puedes, pero quedará más ligera y menos cremosa. Sustituye la patata por una chirivía o por más zanahoria si quieres mantener el cuerpo. Otra opción es usar 30 g de harina de avena disuelta en caldo para ligar la crema sin patata.








