Lenguado al horno con queso: receta sencilla y sabrosa

Lenguado al horno con queso y pan rallado dorado

El lenguado es uno de los pescados más agradecidos del horno: filete fino, sabor suave, textura que se mantiene entera si no lo pasas de tiempo. Esta receta lo lleva un paso más allá poniendo queso cremoso dentro, pan rallado por fuera y vino blanco con cebolla y chalota en la bandeja. El resultado huele de maravilla y tiene esa costra dorada que hace que la gente repita sin que haga falta insistir.

Es una receta de las de toda la vida, de las que funciona con lenguado fresco o congelado, y que puedes tener lista en menos de 40 minutos desde que sacas los filetes del frigorífico. No necesita salsas complicadas: el vino blanco y los jugos del pescado hacen todo el trabajo en la bandeja.

Ingredientes para 8 personas

  • 8 filetes de lenguado (unos 150-180 g cada uno)
  • 16 lonchas de queso cremoso tipo brie o camembert (2 por filete)
  • 120 g de pan rallado
  • 2 ramitas de perejil fresco
  • 2 cebollas medianas
  • 4 chalotas
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 3 g de sal
  • 24 palillos de madera (para sujetar los filetes)

Preparación

Paso 1: prepara el relleno y el picado

Pela y pica fino las cebollas y las chalotas. Pica también el perejil. Mezcla todo en un bol y reserva. Este picado va parte encima de los filetes y parte repartido por la bandeja: lo que queda en la bandeja se carameliza con el vino y los jugos del pescado y forma algo parecido a una salsa.

Paso 2: monta los filetes con queso

Sala los filetes por ambos lados con 3 g de sal en total, repartiéndola bien. Coloca una loncha de queso cremoso en la parte inferior del filete y otra encima, de forma que el filete quede sandwichado. Pasa cada filete por el pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera por todos los lados. Ensarta dos o tres palillos por filete para que no se abra en el horno.

Filetes de lenguado con lonchas de queso cremoso preparados para hornear
Pon el queso dentro del filete y aséguralo con palillos antes de pasar por el pan rallado.

Paso 3: monta la bandeja de horno

Pincela una bandeja refractaria con el aceite de oliva. Coloca los filetes bien separados. Reparte la mitad del picado de cebolla, chalota y perejil por encima de los filetes y la otra mitad entre los huecos de la bandeja. Echa el vino blanco rociándolo sobre todo el contenido de la bandeja.

Paso 4: hornea hasta que estén dorados

Precalienta el horno a 180 °C durante 15 minutos con calor arriba y abajo. Mete la bandeja en el nivel central y deja hornear unos 20-25 minutos, hasta que el pan rallado esté dorado y el queso empiece a fundirse por los bordes. El tiempo exacto depende del grosor de los filetes: a partir de los 18 minutos vigila el color de la costra.

Paso 5: retira los palillos y sirve

Saca la bandeja del horno y retira los palillos de madera antes de emplatar. Sirve inmediatamente con las verduras de la bandeja como guarnición o con una ensalada verde. El jugo de vino y cebolla que queda en la bandeja puedes echarlo por encima al servir, hace las veces de salsa sin esfuerzo.

Trucos que marcan la diferencia

El queso, que no escape todo. Usa lonchas de queso que fundan bien pero que no se deshagan completamente: el brie, el camembert o un queso de nata tipo Laughing Cow funcionan bien. El queso para untar en tarrina no va: se sale todo por los bordes antes de que forme costra el pan rallado.

Los palillos no son opcionales. Si no sujetas los filetes, el queso se funde, el pescado se abre y pierdes la gracia del plato. Tres palillos por filete es suficiente: uno en cada extremo y uno en el centro.

El vino tiene que ser uno que beberías. No hace falta gastarte una fortuna, pero tampoco uses un vino que no pondrías en la copa. Un verdejo o un albariño sencillo da un resultado mucho mejor que el vino de cocinar de brick.

Si te apetece variar con otro pescado, en el blog también tienes atún con salsa de pepino y rábano al estilo japonés para una opción más fresca, y unos aguacates rellenos de gambas que funcionan muy bien como entrante antes de este plato.

Preguntas frecuentes sobre el lenguado al horno

¿Puedo usar lenguado congelado?

Sí, pero descóngelo bien la noche anterior en la nevera y sécalo con papel de cocina antes de montarlo. Si lo usas con agua, el pan rallado no pegará bien y la costra quedará blanda. El lenguado congelado tiene un sabor algo más neutro que el fresco, pero para esta receta funciona perfectamente porque el queso y el vino aportan bastante sabor.

¿Qué verduras van bien como guarnición?

Las más rápidas son unos espárragos trigueros a la plancha o unas judias verdes al vapor con un chorrito de aceite. También quedan bien unas patatas al horno si quieres un plato más contundente: las pones en la misma bandeja cortadas en rodajas finas y se hacen al mismo tiempo que el lenguado.

¿Puedo sustituir el lenguado por otro pescado?

Sí, funciona bien con filetes de merluza, rodaballo o gallo. El truco es que los filetes no sean demasiado gruesos porque si no el tiempo de horneado aumenta mucho y el pan rallado puede quemarse antes de que el interior esté hecho. Si usas filetes más gruesos, baja a 160 °C y cubre con papel de aluminio los primeros 15 minutos.

¿Cómo evitar que el queso se salga todo durante el horneado?

Usa lonchas de queso que no sean demasiado gruesas y asegúrate de pasar bien el filete por el pan rallado por todos los lados antes de poner los palillos. El pan rallado actua como sello que retiene el queso mientras se funde. Si el queso se sale igualmente, la próxima vez prueba a enfriar los filetes montados en la nevera 15 minutos antes de hornear.

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