Esta tarta mousse de crema de orujo tiene ese contraste que engancha desde la primera cucharada: por debajo, la base de bizcocho esponjoso, y por encima, una mousse de chocolate blanco con el toque licoroso del orujo y un punto amargo de café que evita que el conjunto empalague. Es un postre de cuchara, sin horno más allá del bizcocho, y queda perfecto para cerrar una comida de invitados.
Se prepara con antelación, de hecho mejora si la dejas reposar de un día para otro en la nevera, así que es de esas recetas que puedes tener lista sin agobios el día de antes y sin pelearte con el horno a última hora, algo que se agradece cuando hay más platos que preparar para la comida. Si te gustan los postres en capas con base de bizcocho, esta tarta va en la línea de la tarta de leche condensada y queso, aunque aquí el sabor es mucho más adulto por el orujo y el café.
Ingredientes para 6-8 personas
- 1 plancha de bizcocho, ajustada al tamaño del molde
- 200 g de chocolate blanco de cobertura
- 2 yemas de huevo
- 50 ml de crema de orujo
- 4 cucharadas de café solo cargado, frío
- 2 cucharadas de azúcar glasé
- 1 sobre (10 g) de gelatina neutra en polvo
- 400 ml de nata para montar (35% m.g.), muy fría
Usa nata bien fría, recién sacada de la nevera, y si puedes deja también el bol y las varillas en el congelador diez minutos antes, monta mucho mejor y más rápido, y aguanta la forma en vez de bajarse al mezclarla con el resto de ingredientes.
Preparación paso a paso
1. Deshaz el chocolate blanco
Trocea el chocolate blanco de cobertura y fúndelo en el microondas en golpes cortos de 20-30 segundos, removiendo entre cada uno para que no se queme. El chocolate blanco se estropea con facilidad con el calor, así que mejor pecar de prudente e ir removiendo con frecuencia. Si se corta o queda granuloso, añade una cucharada de nata caliente y remueve hasta que vuelva a quedar liso.
2. Mezcla la base de sabor
En un recipiente, mezcla el chocolate blanco fundido con las yemas de huevo, el café, la crema de orujo y el azúcar glasé hasta que quede una crema homogénea y brillante. Si te preocupa consumir yema cruda, usa huevo pasteurizado, se encuentra fácilmente en el supermercado y no cambia el resultado.
3. Disuelve la gelatina
Hidrata la gelatina en polvo según las indicaciones del sobre y disúelévela en un par de cucharadas de nata caliente hasta que no queden grumos. Añádela a la mezcla de chocolate y deja templar unos minutos a temperatura ambiente, sin que llegue a cuajar.
4. Monta la nata
Monta el resto de la nata a punto de nieve suave, ni demasiado firme ni líquida. Incorpórala a la mezcla de chocolate con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba, poco a poco y con paciencia para que no se baje. Si lo haces con prisa y de golpe, la mousse pierde aire y queda más densa de lo que debería.
5. Monta la tarta
Coloca la plancha de bizcocho en la base del molde que hayas elegido, a poder ser desmontable para que sea más fácil sacar la tarta luego. Vierte encima la mezcla de mousse y alísala con una espátula hasta que quede una superficie uniforme.
6. Refrigera antes de servir
Tapa el molde y mételo en la nevera un mínimo de cuatro horas, aunque lo ideal es dejarlo de un día para otro para que la gelatina cuaje del todo y la tarta se corte limpia al servirla.
Trucos y variaciones
Si te gusta esta combinación de mousse con base de bizcocho, prueba también la crema de chocolate casera como acompañamiento en otro postre, o el cremoso de melocotón y nueces si un día quieres algo parecido pero sin alcohol y con fruta en vez de licor.
- Sin alcohol: sustituye la crema de orujo por más café bien cargado, pierdes el matiz licoroso pero mantienes la textura y el contraste con el chocolate blanco.
- Decoración final: antes de servir, espolvorea un poco de cacao en polvo o virutas de chocolate negro por encima, aporta contraste visual y de sabor con el dulzor del chocolate blanco.
- Molde individual: puedes repartir la mezcla en vasitos individuales en vez de en un molde grande, quedan bien para una cena y no hace falta desmoldar nada.
La primera vez que hice esta tarta me quedé corto con el tiempo de nevera y al cortarla se desparramó un poco por los lados, desde entonces la dejo siempre de un día para otro sin excepción, por mucha prisa que tenga, aunque eso implique organizarme y hacerla el día antes de la comida en vez de esa misma mañana.
Preguntas frecuentes sobre la tarta mousse de crema de orujo
¿Puedo hacer la base de bizcocho en casa?
Sí, cualquier bizcocho básico de huevo, harina y azúcar sirve para esta base, solo tienes que cortarlo con el grosor y el tamaño del molde que vayas a usar.
¿Cuánto dura esta tarta en la nevera?
Se conserva bien tapada hasta tres días en la nevera. Al llevar nata y huevo, mejor no dejarla fuera de la nevera más de un par de horas seguidas.
¿Se puede congelar la tarta mousse?
Sí, se congela bien envuelta hasta un mes. Descongélala en la nevera de un día para otro y sírvela recién sacada, sin dejarla a temperatura ambiente demasiado tiempo.
¿Qué pasa si no tengo crema de orujo?
Puedes sustituirla por otro licor de sabor suave, como un licor de café o un ron añejo, en la misma cantidad. Cambia el matiz de sabor pero el postre funciona igual, así que no dudes en probar la variante que tengas más a mano en el mueble bar.
¿Por qué se añade gelatina a la mezcla?
La gelatina es lo que hace que la mousse cuaje y se pueda cortar en porciones limpias en vez de quedar líquida. Sin ella, el postre tendría más textura de crema que de tarta.








