El revuelto manchego es de esos platos que rescatan una nevera con restos de verdura y lo convierten en una comida entera en menos de media hora. Lleva cebolla, pimiento, calabacín y tomate rehogados despacio, jamón para dar cuerpo y huevo batido con perejil que liga todo al final. Se sirve con picatostes de pan frito al lado, que aportan ese punto crujiente que contrasta con la cremosidad del huevo.
Ingredientes (para 4 personas)
- 1 cebolla
- 2 pimientos verdes
- 1 calabacín
- 2 tomates
- Sal
- Pan para los picatostes
- 100 g de jamón
- 6 huevos
- Aceite de oliva
- Perejil picado
Preparación
1. Pica las verduras
Pica la cebolla muy fina, corta los pimientos verdes en tiras, el tomate en dados pequeños y el calabacín también en tiras. Cuánto más parejo el corte, más uniforme queda la cocción de todas las verduras a la vez.
2. Rehoga la verdura con sal
Pon un chorro generoso de aceite de oliva en la sartén y rehoga todas las verduras juntas a fuego medio, con una pizca de sal desde el principio para que vayan soltando su agua. Necesitan entre 12 y 15 minutos hasta quedar tiernas, sin llegar a dorarse demasiado.
3. Añade el jamón
Cuando la verdura esté tierna, incorpora el jamón cortado en taquitos y deja que se dore un par de minutos junto al resto, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
4. Incorpora los huevos batidos con perejil
Bate los huevos con el perejil picado y viertelos sobre la verdura y el jamón. Baja el fuego y remueve despacio con una cuchara de madera, sin dejar de mover, hasta que el huevo cuaje pero quede jugoso, nunca seco. Rectifica de sal justo antes de apartar del fuego.
5. Sirve con los picatostes
Mientras se hace el revuelto, corta el pan en dados y fríelo en abundante aceite hasta que quede dorado por todos los lados. Escurre bien sobre papel absorbente y sirve el revuelto recien hecho con los picatostes a un lado, para que no pierdan el crujiente.
Trucos y variaciones
El truco de casa para que el huevo quede cremoso y no como una tortilla es apartar la sartén del fuego un poco antes de que el huevo termine de cuajar del todo, porque sigue cociendose con el calor residual mientras lo sirves. Si te sobra verdura rehogada de un día para otro, guárdala aparte y añade el huevo justo antes de comer, así no se recalienta dos veces.
Si te gustan los revueltos con más protagonismo de las hierbas, prueba esta tortilla verde de hierbas aromáticas, que sigue una lógica parecida con el huevo. Otra opción de revuelto que triunfa en casa son los huevos revueltos con champiñones sobre tostadas, y como guarnición de verdura sola también va bien esta ensalada de champiñones y girgolas a la plancha.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer el revuelto sin jamón?
Sí, sin jamón queda igualmente sabroso gracias a la verdura rehogada; si quieres compensar el sabor, añade un poco más de sal o un chorrito extra de aceite de oliva virgen al final.
¿Cómo evito que el huevo quede seco?
Cocina a fuego bajo y retira la sartén del fuego cuando el huevo aún esté un poco líquido en superficie, porque termina de cuajar solo con el calor de la sartén.
¿Se puede preparar la verdura con antelación?
Sí, la verdura rehogada aguanta 2 días en la nevera en un recipiente cerrado. Solo tienes que calentarla en la sartén y añadir el huevo justo antes de servir.
¿Con qué se acompaña este revuelto?
Con los picatostes basta, aunque también va bien con una rebanada de pan tostado o una ensalada verde sencilla si buscas una comida más ligera.








