Mantener una vivienda desocupada en España representa un gasto anual considerable, que asciende a aproximadamente 5.000 euros, es decir, cerca de 417 euros mensuales. Esta cifra se extrae de un estudio interno de la Asociación Española de Franquicias Inmobiliarias (AEFI), que advierte que muchos propietarios suelen subestimar los costes recurrentes asociados a inmuebles vacíos, focalizándose únicamente en gastos como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) o las cuotas de la comunidad.
El análisis, respaldado por datos de siete redes que componen AEFI —Alfa Inmobiliaria, Century 21, Comprarcasa, Keller Williams, Look & Find, Redpiso y RE/MAX—, abarca más de 700 oficinas y 6.600 profesionales en el territorio español. Para llevar a cabo el cálculo, la Asociación ha tomado como referencia una vivienda urbana en una capital o ciudad de tamaño medio, con un valor catastral de 100.000 euros y con ascensor.
Entre los principales gastos, el IBI se destaca como el primer desembolso obligatorio, con una cuota anual estimada en 700 euros. Sin embargo, los propietarios que poseen varias viviendas podrían ver esta cifra incrementada por recargos municipales aplicados a aquellos inmuebles desocupados por más de dos años. Además, la comunidad de propietarios conlleva un gasto anual medio de 1.200 euros, que incluye tanto las cuotas ordinarias como los gastos de conservación.
Sumando los costos de suministros y seguros, el gasto total alcanza los 900 euros, que se desglosan en 600 euros para cuotas fijas y consumos mínimos de agua y electricidad, y 300 euros en el seguro del hogar. A esto se le añaden 1.500 euros al año para mantenimiento y reparaciones menores, como revisiones y limpieza necesarias para prevenir daños mayores que pueden surgir por la inacción.
El presupuesto se completa con 200 euros en tasas municipales y un impacto fiscal estimado de 500 euros, calculado sobre una renta imputada del 2% con un tipo marginal del 25% para el mencionado valor catastral de 100.000 euros. Leonardo Cromstedt, presidente de AEFI, ha declarado que una vivienda vacía no es un activo sin coste. Incluso cuando no está en uso, necesita una gestión mínima, genera obligaciones periódicas y puede deteriorarse sin supervisión. Recomienda a los propietarios que, antes de dejar una vivienda vacía durante un largo periodo, evalúen todos los gastos asociados, revisen su situación jurídica y fiscal, y busquen asesoramiento para tomar decisiones informadas sobre sus activos inmobiliarios.
La AEFI concluye que los costos pueden variar dependiendo de las características de cada vivienda, y que el objetivo de este estudio es proporcionar información que ayude a los propietarios a tomar decisiones más fundamentadas respecto al futuro de sus propiedades.







