El requesón tiene esa textura ligera y ese sabor lácteo suave que lo hace perfecto para pasteles horneados. No es tan denso como el queso crema de un cheesecake clásico ni tan leve como una mousse: queda en un punto intermedio que a muchos le gusta más precisamente porque no satura. Este pastel combina esa base cremosa de requesón con pasas integradas en la masa y se decora con rodajas de plátano y kiwi que le dan color, frescor y un contraste que funciona muy bien con el dulzor del pastel.
Es un postre que puedes tener listo con bastante antelación porque necesita enfriar bien antes de desmoldar, lo que lo hace ideal para cuando tienes gente a comer y no quieres estar en la cocina a última hora. Se hace, se mete en la nevera y lo único que queda por hacer es decorar con la fruta justo antes de servir.
Ingredientes para el pastel de requesón (4 personas)
- 500 g de requesón fresco
- 250 ml de leche entera
- 250 g de azúcar
- 100 g de harina de trigo
- 15 g de harina de maíz (maizena)
- 3 huevos frescos a temperatura ambiente
- 30 g de pasas sultanas
- 40 g de mantequilla (para el molde y la masa)
Para decorar
- 2 plátanos maduros
- 2 kiwis
Preparación del pastel de requesón paso a paso
Paso 1: Preparar el molde y el horno
Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Unta un molde redondo de 22-24 cm con la mantequilla, distribuyéndola bien por el fondo y las paredes. Si quieres desmoldar fácil, forra el fondo con papel de horno: coloca un círculo del tamaño del molde, untándo también el papel con un poco de mantequilla. Espolvorea ligeramente con harina y sacude el exceso.
Paso 2: Mezclar la masa de requesón
En un bol grande, pon el requesón y bátelo con un tenedor o con varillas manuales hasta que quede suave y sin grumos. Añade el azúcar y mezcla bien. Incorpora los huevos uno a uno, mezclando después de cada uno para que se integren bien. Vierte la leche en hilo mientras sigues removiendo.
Tamiza la harina de trigo y la maizena por encima y mézclalas con mov-imientos envolventes o con las varillas a velocidad baja hasta que no queden grumos de harina. La masa resultante es bastante líquida, parecida a la de un flan pero algo más densa. Añade las pasas por último y mezcla para distribuirlas.
Paso 3: Hornear el pastel
Vierte la mezcla en el molde preparado. Para evitar que se cuartee en el horno, puedes ponerlo al baño maría: coloca el molde dentro de una bandeja más grande con agua caliente hasta la mitad del molde. Esto hace que el calor sea más uniforme y suave.
Hornea a 170 °C durante 45-55 minutos. El pastel está listo cuando los bordes están firmes y el centro todavía tiembla ligeramente al mover el molde: ese temblor residual desaparece al enfriar. Pинча el centro con un palillo: si sale limpio o con solo unas migas, está hecho.
Paso 4: Enfriar y desmoldar
Saca el pastel del horno y déjalo enfriar dentro del molde a temperatura ambiente, al menos 1 hora. Después llévalo a la nevera y déjalo allí un mínimo de 2 horas, mejor toda la noche si lo has preparado el día anterior. El frío es lo que le da al pastel su textura firme y cremosa.
Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por el borde del molde para despegar las paredes, coloca la fuente de servir encima y dale la vuelta con cuidado. Si has puesto el papel de horno en el fondo, retíralo con delicadeza.
Paso 5: Decorar con plátano y kiwi
Pela los plátanos y córtalos en rodajas de unos 5 mm. Pela los kiwis y córtalos también en rodajas. Distribuye las rodajas alternando plátano y kiwi por toda la superficie del pastel, cubriéndola bien. Si quieres que el plátano no se oxide y se ponga oscuro antes de servir, da un golpe de zu-mo de limón por encima de las rodajas de plátano: el ácido retrasa la oxidación y mantiene el color amarillo. Decorar justo antes de servir es lo más recomendable.
Trucos para que salga perfecto
El requesón: si quieres un resultado más cremoso y menos granuloso, tritura el requesón unos segundos con la batidora antes de mezclarlo con el resto de ingredientes. Queda una textura mucho más fina. Si te gusta la textura rústica y granulada del requesón, manténlo sin triturar: da un caracter más hogareño al pastel.
Las pasas: remoja las pasas 15-20 minutos en un chorr-ito de ron o de vino dulce antes de añadirlas a la masa. Absorben el líquido y quedan jugosas con ese punto de sabor extra que hace el pastel mucho más interesante. Si lo van a comer niños, agua templada hace el mismo efecto de hidratación sin el alcohol.
Para un menú completo, este pastel funciona muy bien como postre después de una rosca de arroz con pollo y piña como plato principal. Si buscas algo más ligero antes del postre, una ensalada de berros con vinagreta de miel es un primer plato que no pesa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo sustituir el requesón por otro queso?
Sí. La ricotta italiana es el sustituto más directo y queda casi idéntica. El queso fresco tipo Burgos también funciona bien aunque da un resultado algo más sólido y menos cremoso. El queso crema tipo Philadelphia hace el pastel más denso y graso, pero también está bueno si te gustan los cheesecakes al estilo americano.
¿Cuánto tiempo aguanta el pastel en la nevera?
El pastel aguanta 3-4 días en la nevera bien cubierto con film transparente. Con el día pierde un poco de la textura del primer día pero sigue estando muy bueno. La fruta del decorado conviene añadirla fresca cada vez que vayas a servir para que no se ponga oscura o blanda.
¿Se puede hacer sin baño maría?
Sí, aunque el baño maría ayuda a que no se agriete la superficie. Sin baño maría hornea a 160 °C en vez de 170 °C para compensar con el calor más suave. Si se agrieta en la superficie, no pasa nada con el sabor y la fruta de la decoración cubre perfectamente cualquier fisura.
¿Puedo cambiar la fruta de decoración?
Sí, cualquier fruta fresca funciona. Los frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos) quedan muy vistosos y el contraste con el color blanco del pastel es precioso. El mango en cubitos o la mand-arina en gajos también son buenas opciones. En invierno, las cáscaras de naranja confitadas le dan un toque elegante.
¿El pastel se puede congelar?
Sí, el pastel sin la fruta congela bien hasta 2 meses. En-vuelve cada porción en film transparente y luego en papel de aluminio. Para descongelar, saca las porciones a la nevera la noche anterior y decora con la fruta justo antes de servir.








