Este tomate relleno tiene un punto de restaurante que no le hace falta ninguna técnica complicada: verduras salteadas con jamon, un toque de queso semicurado, una vinagreta de nuez que le da frescor y, encima, una tapa crujiente de cecina que sorprende al primer bocado. Es un entrante que impresiona sin pasarte media tarde en la cocina.
Ingredientes (para 4 personas)
Para el tomate relleno:
- 4 tomates medianos
- 100 g de judías verdes cocidas
- 1/2 calabacín en tacos
- 5 espárragos verdes fileteados
- 50 g de queso semicurado
- 20 g de jamón serrano picado
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 3 cucharadas de caldo de carne
- Agua, sal y una pizca de orégano
Para la vinagreta de nuez:
- 6 cucharadas de aceite de nuez (si no lo encuentras, usa aceite de oliva)
- 2 cucharaditas de vinagre de sidra
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/4 de manzana Granny Smith rallada (o manzana reineta)
- 4 nueces peladas y troceadas
- Sal
Para la cecina crujiente:
- 4 lonchas de cecina ahumada
- Unas gotas de aceite de semillas
Preparación
1. Escalda y pela los tomates
Haz unos cortes en forma de cruz en la piel de cada tomate, así se pelan mucho mejor después. Pon un cazo con agua a hervir y escalda los tomates unos instantes. Sacalos y, cuando aún estén tibios, pelalos con cuidado para que no se rompan.
2. Vacía los tomates
Corta la base de cada tomate y vacía por completo el interior con ayuda de una cuchara. Reserva parte de la pulpa retirada, quitándole las pepitas, porque la vas a usar en el relleno.
3. Saltea el relleno
En una sartén con aceite, fríe el jamón picado y añade después las judías verdes, el calabacín y los espárragos. Saltéalo todo un par de minutos a fuego muy fuerte y deja un minuto más a fuego medio. Añade entonces el caldo de carne, el orégano y la pulpa de tomate reservada, y deja que se integre todo.
4. Añade el queso y rellena
Corta el queso semicurado en lascas finas e incorporalo al salteado unos instantes, con un punto de sal. Cuando la mezcla esté tibia, rellena los tomates vacíos y manténlos en un sitio cálido mientras terminas el resto.
5. Prepara la vinagreta de nuez
Mezcla y bate ligeramente el aceite de nuez, el zumo de limón y el vinagre de sidra. Añade la manzana rallada, sazona con sal y termina con las nueces troceadas. Déjala reposar un rato para que los sabores se asienten.
6. Haz la tapa de cecina crujiente
Calienta una plancha con unas gotas de aceite de semillas y pon encima las lonchas de cecina, dandoles forma para que se adapten a la boca del tomate, que aún estará tibio. Ésta será la tapa crujiente que cierra el relleno.
7. Emplata y sirve
Coloca la cecina crujiente tapando el hueco del tomate relleno, dale la vuelta con cuidado y colócalo sobre el plato. Salsea por encima con la vinagreta de nuez recién hecha y sirve enseguida.
Trucos y variaciones
- Elige tomates firmes: si están demasiado maduros se rompen al vaciarlos. Mejor un punto justo, ni verdes ni blandos.
- Sin aceite de nuez: el de oliva suave funciona perfectamente como sustituto, aunque pierdas ese toque tostado tan característico.
- Truco de cocina: si te sobra vinagreta, guárdala en la nevera un par de días y úsala para aliviar cualquier ensalada de queso o verduras, le va bien a casi todo.
Si te gustan los entrantes rellenos para una mesa de picoteo, no te pierdas los huevos rellenos al roquefort, otro aperitivo cremoso que triunfa siempre. Y si prefieres algo más fresco con queso, la ensalada de queso fresco con vinagreta de miel sigue la misma idea de combinar dulce y ácido en un mismo plato.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar el relleno con antelación?
Sí, el salteado de verduras con queso aguanta un día en la nevera bien tapado. Solo tienes que calentarlo un poco antes de rellenar los tomates.
¿Puedo sustituir la cecina por otro embutido?
Sí, unas lonchas finas de jamón serrano también quedan crujientes en la plancha y encajan bien con el resto de sabores del plato.
¿Con qué vino marida este entrante?
Un blanco joven y fresco, tipo verdejo o albariño, equilibra bien la vinagreta de nuez sin tapar el sabor del jamón y el queso.
¿Se puede servir frío?
Sí, aunque queda mejor tibio, también funciona a temperatura ambiente si lo preparas un rato antes de la comida.







