El olor a buñuelos friéndose en una cocina tiene algo que te lleva directo a la Semana Santa de toda la vida. La masa dorada cayéndose al aceite caliente, el chisporroteo, y luego esa miel que se desliza sobre los buñuelos recién sacados. Son simples, sí, pero cuando los haces bien te quedas con muy pocos en el plato.
La masa de estos buñuelos funciona como una especie de pasta choux a la española: harina cocida en agua con aceite a la que luego se le añaden los huevos cuando ya está fría. Eso es lo que les da ese interior esponjoso y ese exterior que cruje al morder.
Ingredientes para 6 personas
- 12 huevos medianos (temperatura ambiente)
- 400 g de harina de trigo
- 800 ml de agua (4 vasos)
- 200 ml de aceite de girasol (1 vaso), más aceite para freír
- 1 cucharadita de sal
- Miel líquida para servir (al gusto)
- Aceite de girasol + oliva virgen a partes iguales para freír
Preparación paso a paso
Paso 1: Haz la masa base
Pon en una sartén grande o cazo los 800 ml de agua, el aceite de girasol y la cucharadita de sal. Lleva a fuego medio sin dejar que hierva del todo. Cuando el líquido esté caliente (verás que humea ligeramente) añade la harina de golpe y empieza a remover sin parar con una cuchara de madera.
Trabaja la masa a fuego medio-bajo durante 3-4 minutos hasta que se despegue de las paredes y forme una bola compacta. Tiene que quedar como una pasta densa que no se pega. Esto es lo que en muchas casas llaman la “gachuela”. Retira del fuego y vuelca la masa en un cuenco grande. Déjala enfriar completamente, al menos 30 minutos.
Paso 2: Añade los huevos
Cuando la masa esté bien fría bate los 12 huevos en un bol aparte. Añádelos a la masa de tres o cuatro veces, mezclando bien tras cada adición hasta que queden completamente integrados. No los eches todos de golpe o te costará incorporarlos sin grumos. La masa final tiene que quedar un poco más fluida que la masa de churros, pero que mantenga algo de cuerpo.
Un consejo que me dio mi madre: si la masa te queda demasiado densa, añade un huevo más. Si está demasiado líquida, ponla 10 minutos más en la nevera para que se compacte un poco antes de freírla.
Paso 3: Fríe los buñuelos
Calienta abundante aceite en una sartén profunda o cazo, a partes iguales de girasol y oliva. La temperatura ideal es 175-180 °C. Si no tienes termómetro, mete el mango de una cuchara de madera: si salen burbujas alrededor, el aceite está listo.
Coge masa con una cuchara sopera y déjala caer con cuidado en el aceite. No metas más de 4-5 buñuelos a la vez para que la temperatura del aceite no baje. Fríelos 3-4 minutos por cada lado hasta que estén bien dorados. Cuando los saques, pónlos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
Paso 4: Sírvelos con miel
Coloca los buñuelos recién escurridos en una fuente y viérteles miel líquida por encima. La miel de azáhar o de mil flores les va muy bien, aunque cualquier miel de buena calidad funciona. Si quieres darles un toque diferente, también puedes espolvorear azúcar glas o mezclar la miel con una pizca de canéla.
Trucos para que salgan bien
La masa tiene que estar completamente fría antes de añadir los huevos. Si la mezclas cuando todavía está caliente, los huevos se cuajarán y tendrás una tortilla en lugar de buñuelos. Espera de verdad los 30 minutos o métela un rato en la nevera.
El aceite, bien caliente pero sin pasarse. Por encima de 190 °C los buñuelos se doran por fuera antes de cocinarse por dentro y te quedan crudos en el centro. A 175 °C se hacen uniformes y esponjan bien durante la cocción.
No los muevas nada más echarlos al aceite. Deja que se doren solos un minuto antes de darles la vuelta. Si los tocas enseguida se aplanan y pierden esa forma redondeada tan característica.
Si te gustan los dulces de Semana Santa, no te pierdas las tortillas de bacalao caseras para los días de vigilia. Y si quieres completar la mesa con un plato de cuchara, el potaje de vigilia con habichuelas y alcachofas es el complemento perfecto antes de estos buñuelos como postre.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden hacer los buñuelos sin miel?
Por supuesto. La miel es el acompañamiento clásico pero puedes servirlos con azúcar glas, chocolate caliente, mermelada o simplemente solos. Si los haces salados (sin añadir ningún dulce) también puedes servirlos con queso fresco.
¿Se puede preparar la masa la noche anterior?
Sí. Puedes hacer la masa base (sin los huevos) la noche anterior y guardarla tapada en la nevera. Al día siguiente sácala 15 minutos antes de usarla y añade los huevos batidos justo antes de freírlos.
¿Por qué me quedan aplastados en lugar de redondos?
Suele pasar por dos razones: el aceite no está suficientemente caliente o los moviste demasiado pronto. A temperatura correcta (175 °C) el exterior se sella rápido y mantienen la forma. Si el aceite está frío absorben más grasa y se aplanan.
¿Se pueden congelar los buñuelos?
Sí, una vez fritos y frios puedes congelarlos en bolsa zip. Para servirlos, cálienlos en el horno a 180 °C unos 8-10 minutos y volverán a quedar crujientes. No los añadas la miel hasta el momento de servir.
