Pescadilla al queso gratinada con tomate y albahaca

La pescadilla tiene un sabor suave que aguanta bien las superposiciones: primero la freímos para que quede dorada por fuera, luego va a la fuente con tomate frito, orégano y albahaca, y encima el queso fresco que al gratinar se derrite y envuelve todo. El resultado es un plato de pescado con más cuerpo que el típico pescado al horno, con ese punto de queso fundido que lo hace mucho más goloso. Sale en 30 minutos y aguanta bien dos horas tapado si tienes invitados.

Ingredientes para 6 personas

  • 6 rodajas de pescadilla sin espinas (unos 150 g cada una)
  • 6 rodajas de queso fresco (tipo Burgos o de cabra suave)
  • 150 ml de tomate frito
  • 125 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 8 g de albahaca seca (o un puñado de albahaca fresca)
  • 8 g de orégano seco
  • 3 g de pimienta negra molida
  • Sal al gusto

Preparación

Paso 1: Salpimenta y enharina (opcional)

Séca bien las rodajas de pescadilla con papel de cocina: la humedad es el enemigo del dorado en la sartén. Sálalas y pimientas por ambas caras. Si quieres una corteza más crujiente, pásalas ligeramente por harina y sacude el exceso. Si lo prefieres más ligero, sin harina también quedan muy bien.

Paso 2: Fríe las rodajas de pescadilla

Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, añade las rodajas de pescadilla sin amontonarlas. Fríelas 3-4 minutos por cada cara hasta que estén doradas. Retíralas con una espátula y déjalas escurrir sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

Paso 3: Monta la fuente

Precalienta el horno a 200 °C con función gratinador. Coloca las rodajas de pescadilla en una fuente refractaria en una sola capa. Vierte el tomate frito por encima distribuyéndolo de forma uniforme. Espolvorea el orégano y la albahaca por encima. Si tienes albahaca fresca, úñala cortada en tiras finas, que conserva más aroma que la seca.

Paso 4: Cubre con queso y gratina

Coloca una rodaja de queso fresco encima de cada porción de pescadilla. Mete la fuente en el horno con el gratinador a 200 °C durante 8-10 minutos, hasta que el queso esté completamente derretido y empiece a dorarse ligeramente. Vigila los últimos minutos porque el queso fresco puede pasar rápido de fundido a reseco. Sirve de inmediato con el jugo de la fuente.

Trucos y variaciones

El queso fresco tipo Burgos es el que mejor se funde sin volverse correoso. El de cabra suave también funciona bien y aporta un punto más intenso. Evita quesos muy curados porque tienden a solidificarse en lugar de fundirse. La mozzarella rallada es una alternativa si quieres un gratinado más elástico.

Puedes sustituir el tomate frito por tomate natural triturado ligeramente salteado con ajo. Si añades unas aceitunas negras picadas antes del gratinado, el plato gana mucho en sabor y recuerda a los gratinados mediterráneos. Para una versión más ligera, puedes cocinar las rodajas directamente al horno a 180 °C durante 12-15 minutos sin freírlas primero, aunque pierden el punto dorado exterior.

Si buscas otro plato de horno con queso fundido, los pimientos rellenos de arroz, atún y maíz gratinados tienen una técnica parecida y salen igual de bien en la misma bandeja del horno.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar merluza en lugar de pescadilla?

Sí. La merluza en rodajas funciona igual. También puedes usar bacalao desalado, que con tomate y queso queda muy bien. Si usas lomos en lugar de rodajas, recorta el tiempo de fritura a 2 minutos por cara.

¿Se puede preparar con antelación?

Puedes freír el pescado con unas horas de antelación, montarlo en la fuente con el tomate y las hierbas y guardarlo tapado en la nevera. Antes de servir, añade el queso y gratina directamente del frígorifico: necesitará unos 12-15 minutos en lugar de 8-10.

¿Qué guarnición va bien con la pescadilla al queso?

El arroz blanco hervido absorbe muy bien los jugos del tomate y el queso. También van bien las patatas cocidas o al vapor, y una ensalada verde sencilla. Evita guarnición con queso adicional para no saturar el plato.

¿El queso fresco se derrite bien en el horno?

Sí con el gratinador, aunque no igual que la mozzarella: el queso fresco se ablanda y se funde pero no se estira. Con 8-10 minutos a 200 °C queda blando y cremoso. Si quieres más color, déjalo 2 minutos más vigilando que no se reseque.

Para empezar bien la comida, la ensalada de almendras y queso azul con cherry es una entrada fresca que contrasta bien con el calor del gratinado.

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