Las perdices con leche son uno de esos platos que llevan en las mesas españolas más tiempo del que cualquiera puede recordar. La leche suaviza la carne de caza, que sin ese ingrediente puede quedar dura y con un sabor muy intenso, y junto con el tocino y la cebolla crea una salsa blanca y untuosa que es de las que piden pan. Es un plato de cocina de montés, de los que se hacían cuando la perdiz era protagonista de la temporada de caza.
El truco de envolver las perdices en lonchas de tocino antes de cocinarlas es clásico y tiene mucho sentido: el tocino aporta grasa durante la cocción, protege la carne para que no se reseque y le da sabor desde fuera hacia dentro. La mantequilla y el limón que se aplican antes del tocino hacen el mismo trabajo desde dentro. El resultado es una carne muy tierna y jugosa con un sabor profundo y equilibrado.
Ingredientes para 4 personas
- 2 perdices limpias y preparadas
- 500 ml de leche entera de vaca
- 1 cebolla grande
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 8 lonchas de tocino
- Zumo de 1 limón
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Hilo de cocina para atar
Preparación paso a paso
Paso 1: Limpia y prepara las perdices
Asegúrate de que las perdices están bien limpias: sin plumas, visceras ni impurezas. Si las compras en carnicería ya te las preparan, pero repásalas en casa. Cuando estén limpias, unta toda la superficie exterior con la mantequilla ablandada, sazona con sal y riega el interior de cada perdiz con zumo de limón. El limón corta el posible olor a caza y le da un toque fresco.
Paso 2: Envuelve las perdices en tocino yátalas
Cubre cada perdiz con 4 lonchas de tocino, envolviendo bien los muslos y la pechuga. Ata cada perdiz con hilo de cocina para que el tocino no se suelte durante la cocción. Este paso es importante: si el tocino se cae al sofreír, no hará su función de mantener la humedad en la carne. No aprietes demasiado el hilo para no romper el tocino.
Paso 3: Dora las perdices con la cebolla
Pica la cebolla muy fina y resérvala. Calienta el aceite de oliva en una cazuela o sartén amplia a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté bien caliente, añade la cebolla picada y a continuación las perdices. Rehoga durante 5-8 minutos dando vuelta a las perdices para que se doren por todos los lados y la cebolla quede translucída y ligeramente dorada.

Paso 4: Cuece con la leche hasta que estén tiernas
Vierte la leche entera sobre las perdices hasta cubrirlas. Baja el fuego a medio-bajo, tapa la cazuela y deja cocer durante 45-60 minutos según el tamaño de las perdices. A mitad de cocción, dales la vuelta con cuidado. Para comprobar si están listas, pincha la parte más gruesa del muslo con un pincho: si la carne cede sin resistencia, están tiernas. La salsa de leche se irá reduciendo y tomando un color marfil con los jugos de la carne y el tocino.
Paso 5: Retira el hilo y sirve
Saca las perdices de la cazuela, retíra el hilo de cocina con cuidado y colócalas en una fuente. Si quieres servir la salsa aparte, pásala por un colador fino. Prueba el punto de sal y sirve en la misma cazuela o emplatado individual con la salsa de leche por encima.
Trucos para las mejores perdices con leche
La calidad de la perdiz importa mucho. Las perdices salvajes de temporada de caza (octubre a enero en España) tienen un sabor mucho más pronunciado que las de granja. Para quien no esté acostumbrado al sabor de la caza, las de granja son más suaves y un buen punto de entrada a esta receta.
La leche entera es la que mejor resultado da por su contenido graso. La desnatada queda una salsa más líquida y sin el cuerpo que necesita el plato. Si quieres una salsa aún más untuosa, sustituye 100 ml de leche por nata líquida de cocina al final de la cocción.
El tiempo de cocción depende del tamaño y la edad de las perdices. Las más jóvenes pueden estar listas en 40 minutos; las más viejas o de mayor tamaño pueden necesitar hasta 90 minutos. Pincha con regularidad y no te dejes guíar solo por el reloj.
Qué servir con las perdices
Los pimientos de piquillo son una guarnición excelente para este plato: su dulzor contrasta bien con la intensidad de la caza. Y para terminar la comida con algo fresco y ligero, el cremoso de melocotón y nueces es un postre que no requiere horno y cierra el menú de lujo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden hacer perdices con leche con otro tipo de ave de caza?
Sí. La misma técnica funciona bien con codornices (que necesitan menos tiempo, unos 20-25 minutos) o con faisán (que puede necesitar hasta 90 minutos). Ajusta el tiempo de cocción según el tamaño del ave.
¿Por qué se envuelven las perdices en tocino?
El tocino aporta grasa durante la cocción, lo que mantiene la carne húmeda y añade sabor. La carne de caza es muy magra y tiende a resecarse; el tocino actuar como una barrera protectora natural. Es una técnica clásica que se llama “embridar” o “lardear”.
¿Se puede sustituir la leche por otro líquido?
Puedes usar vino blanco con un poco de nata, o incluso caldo de pollo para una versión sin lácteos. Cambia el perfil del plato, pero el resultado sigue siendo muy sabroso. La versión clásica con leche es más suave y cremosa.
¿Cómo se conservan las sobras?
Guárdalas en el frigorífico en un recipiente tapado hasta 3 días. Al recalentar, hazlo a fuego bajo con un poco más de leche para que la salsa no quede demasiado espesa. El plato gana si lo dejas reposar hasta el día siguiente.
¿En qué época es mejor hacer esta receta?
La temporada de caza de la perdiz en España va de octubre a enero. En esos meses las perdices salvajes están en el punto óptimo. El resto del año puedes usar perdices de granja que están disponibles todo el año en carnicerías especializadas.
