El roquefort tiene una intensidad que no deja indiferente a nadie: ese punto salado y ligeramente picante que en cuanto lo pones sobre algo caliente se funde y se suaviza, dejando un sabor cremoso y profundo. En tortilla queda particularmente bien porque el huevo actúa como lienzo neutro que recoge el sabor del queso sin competir con él.
La clave de esta receta está en cómo gestionar los dos usos del roquefort: una parte va fundida dentro del huevo batido para que se integre en toda la tortilla, y la otra se desmiga por encima en el último momento, para que no se funda del todo y aporte textura y sabor concentrado. Con ocho huevos y 200 g de queso sale una tortilla generosa para cuatro personas.
Ingredientes
- 8 huevos frescos tamaño L
- 200 g de queso roquefort (100 g para fundir + 100 g para desmigajar)
- 1 cucharada sopera de nata líquida para cocinar
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
- Una pizca de nuez moscada recién rallada
- Pimienta negra recién molida
- Sal (muy poca, el roquefort ya es muy salado)
Preparación
Paso 1: Prepara el roquefort
Divide los 200 g de roquefort en dos partes iguales de 100 g cada una. La primera mitad ponla en un cuenco apto para microondas y caliéntala en tandas de 20 segundos a potencia media, removiendo entre tanda y tanda, hasta que esté fundido y cremoso. No la sobrecalientes o se separará la grasa. La segunda mitad desmígala con los dedos en trozos irregulares y resérvala aparte: irá de decoración encima de la tortilla cuando la sirvas.
Paso 2: Bate los huevos con el queso fundido
Casca los ocho huevos en un bol amplio. Añade una pizca de sal (recuerda que el roquefort ya lleva mucha), pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada. Bate bien con un tenedor o unas varillas hasta que la mezcla esté homogénea. Incorpora el roquefort fundido y la cucharada de nata líquida y bate de nuevo hasta que todo quede integrado. La mezcla tendrá un color ligeramente dorado por el queso.
Paso 3: Cuaja la tortilla al estilo francés
Calienta una sartén antiadherente de unos 24-26 cm a fuego medio-alto con la cucharada de aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente pero sin humear, vierte la mezcla de huevo de golpe. Deja que se cuaje el fondo durante unos 30 segundos sin mover, luego mueve la sartén con movimientos circulares para que el huevo líquido de arriba llegue a los bordes. Cuando la superficie empiece a cuajar pero todavía esté un poco brillante en el centro, apaga el fuego.
Paso 4: Pliega y decora
Con una espátula, pliega la tortilla por la mitad o en tres partes al estilo francés, haciendo que el interior quede cremoso y ligeramente líquido. Deslízala al plato y colócala con la parte del pliegue hacia abajo. Distribuyé el roquefort desmigado por encima y sirve de inmediato, que el queso del interior sigue cuajando con el calor residual y si esperas mucho pierde la textura cremosa.
Trucos para que quede perfecta
No te pases con la sal. El roquefort ya tiene suficiente sodio para salar toda la tortilla. Una pizca muy pequeña en el huevo basta; prueba antes de añadir más.
El fuego es el truco más importante. Una sartén demasiado fría hace que la tortilla quede gomosa y sin color. Demasiado caliente la quema por fuera antes de cuajar dentro. Medio-alto al principio, y baja a medio-bajo cuando empieces a plegar.
Si no tienes roquefort, puedes sustituirlo por cualquier queso azul: cabrales, gorgonzola o stilton funcionan igual de bien. Cada uno tiene su propio nivel de intensidad, así que ajusta la cantidad al gusto.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer esta tortilla sin nata líquida?
Sí, la nata ayuda a que la tortilla quede más jugosa y suave, pero no es imprescindible. Sin ella la tortilla sale igual de buena, solo un poco más consistente. Puedes sustituirla por un chorrito de leche entera si quieres un resultado similar.
¿Cuántos huevos necesito por persona?
Con 8 huevos y 200 g de roquefort salen 3-4 raciones generosas. Si solo sois dos, usa 4 huevos y 100 g de roquefort y ajusta el resto de ingredientes a la mitad.
¿Se puede guardar la tortilla de roquefort en la nevera?
Aguanta en la nevera hasta 24 horas bien tapada. Recaliéntala a fuego muy suave para que no se seque, aunque en este tipo de tortilla al estilo francés el resultado ya no es el mismo una vez que se ha enfriado del todo.
¿Qué acompañamiento va bien con la tortilla de roquefort?
Un poco de ensalada verde con nueces y una vinagreta de mostaza va muy bien con el sabor intenso del queso. También puedes servirla con tostadas de pan rústico si quieres algo más contundente.
Si te gustan los quesos azules en cocina, la tapa vegetariana de zanahoria y manzana con queso azul es otra forma de disfrutarlos sin esfuerzo. Y para una cena más completa con huevos, la lasaña de verduras y jamón york gratinada es siempre una buena opción.
