Desde hace algunos años, los productos ecológicos han experimentado un enorme crecimiento en nuestro país. Lo que antes era considerado como un producto gourmet caro, hoy se ha convertido en productos habituales en nuestra cesta de la compra. Hoy en día es posible disfrutar de una gran variedad de productos ecológicos a precios muy asequibles. La demanda es cada día mayor, porque también es mayor la concienciación de la sociedad y la certeza de que estos productos son más saludables para el ser humano, e igualmente beneficiosos para los animales y el medio ambiente. Lo que hay tener claro, es que cuando hablamos de productos ecológicos nos estamos refiriendo a aquellos donde no se han utilizado ningún tipo de químicos para su producción.

Vrai, líder en productos lácteos ecológicos, nos ofrece este listado de 7 razones para empezar a consumir este tipo de productos.

Beneficiosos para la salud

Fuente: pixabay

Al no utilizar conservantes, colorantes ni cualquier otro tipo de producto químico, son muy beneficiosos para nuestra salud. También ha que destacar que los alimentos ecológicos, no tienen incidencia negativa en nuestro metabolismo porque, al no tener trazas sintéticas, se asimilan mejor. Además, tienen más nutrientes, gracias al uso de fertilizantes naturales, con más presencia de vitaminas, minerales y antioxidantes; y una mayor calidad en los hidratos de carbono y proteínas, en el caso de la carne.

Gran cantidad de beneficios

Se tratan de productos de temporada, es decir, que se dan únicamente en cada estación, por lo que no es necesario el uso de aditivos para su conversación, sin olvidarnos de que son más ricos en nutrientes. Por otro lado, la legislación sobre productos ecológicos impide el uso de antibióticos en el tratamiento de los animales, evitando consecuencias negativas en el consumidor.

Respetuosos con el medio ambiente

Cuidar el planeta y conseguir un consumo sostenible son dos de los grandes objetivos de estos productos. Reducir la contaminación del agua y el aire supone evitar riesgos para nuestra salud y un compromiso con el futuro, luchando contra el efecto invernadero y logrando una mayor eficiencia energética con el uso de fuentes renovables.

Además, la agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación; favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la biodiversidad; respeta los ciclos naturales de los cultivos; favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico; potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como abonos orgánicos; y utiliza de forma óptima los recursos naturales.

Cuidan la ganadería

Se ha comprobado que la cría y alimentación de los animales con alimentos ecológicos es más saludable para ellos. Este tipo de ganadería les permite vivir en condiciones de mayor libertad, para que puedan tener un desarrollo normal y gocen de una mejor salud. Al no utilizar hormonas ni métodos de inseminación artificial, también ayuda a conservar las especies locales, las más aptas para la zona.

Máximos niveles de calidad

Desde la selección de la materia prima hasta que realizamos la compra, las empresas oficiales de control garantizan que la totalidad de los procesos cumplan con todos los estándares de calidad, que son más numerosos y más exigentes que en otros productos alimentarios. De esta manera, nos permite saber que los productos ecológicos son cien por cien fiables a la hora de consumirlos. Y por otro lado, los propios procesos permiten mantener la pureza de todos los ingredientes, y eso se nota en su sabor.

No son transgénicos

Los organismos genéticamente modificados o transgénicos no se aceptan en los estándares de la agricultura ecológica. Aunque aún queda camino por recorrer en el conocimiento de la relación a largo plazo entre su consumo, la seguridad de su uso y sus consecuencias para nuestro planeta y nuestra salud.

Ecológicos de verdad

Para que un alimento sea considerado ecológico, es necesario que al menos el 95% de sus ingredientes provengan de la producción ecológica, mientras que el resto deben justificarse. También es necesario pasar por importantes controles, además de contar con certificados oficiales en todas sus prácticas, regulados por la Unión Europea. Los Consejos Reguladores de las diversas comunidades se encargan de vigilar que los productos que se venden con etiqueta ecológica lo sean de verdad. Estas etiquetas garantizan que un producto ha sido elaborado siguiendo las prácticas apropiadas y son un aval de la calidad ambiental de los productos ecológicos.

¿Os habéis pasado ya al consumo de productos ecológicos? ¿Qué opinión tenéis de ellos? Animaros y compartir con todos nosotros vuestros comentarios. ¡Os estamos esperando!

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