Lasaña de cangrejo con nata y gruyère gratinada

Lasaña de cangrejo con queso gruyère gratinado y nata

La lasaña de cangrejo es de esas recetas que funcionan en cualquier comida: suficientemente llamativa para una celebración, pero sencilla de preparar. El surimi mezclado con queso fresco y gruyère fundido da un resultado cremoso y consistente, muy diferente al de la lasaña boloñesa de siempre. Y lo bueno es que no necesitas hacer bechamel.

La clave está en secar bien las placas de pasta después de remojarlas. Si van mojadas directamente a la fuente, la lasaña queda aguada y el relleno no se agarra entre las capas. Un papel de cocina y 30 segundos de diferencia marcan toda la diferencia.

Ingredientes (para 8 personas)

  • 2 paquetes de placas de lasaña
  • 500 g de queso fresco (2 tarrinas de 250 g)
  • 200 g de queso gruyère rallado
  • 400 g de palitos de cangrejo (surimi)
  • 400 ml de nata líquida para cocinar
  • 100 g de mantequilla sin sal

Preparación

Paso 1: Preparar las placas de lasaña

Remoja las placas en agua caliente según las instrucciones del envase (normalmente 8-10 minutos). Una vez listas, sécalas bien con papel de cocina. Este paso es importante: si van mojadas a la fuente, la lasaña queda aguada y el relleno no cuaja bien entre las capas.

Paso 2: Preparar el relleno de cangrejo

Pica los palitos de cangrejo muy fino, o tritúralos ligeramente con la batidora si prefieres una textura más uniforme. Mézclalos con el queso fresco hasta integrarlo todo. Reserva.

Paso 3: Añadir la salsa de nata y queso

En un bol aparte mezcla 60 ml de nata líquida con 100 g del gruyère rallado. Añade esta mezcla al bol de cangrejo y queso fresco. Remueve hasta obtener un relleno cremoso y bien integrado. Prueba el punto de sal antes de montar la lasaña.

Paso 4: Montar la lasaña

En una fuente refractaria grande coloca una capa de placas de lasaña. Extiende una parte del relleno. Cubre con otra capa de placas, más relleno, y así hasta terminar con una capa de pasta encima. El número de capas depende del tamaño de la fuente y las placas disponibles; con 3 capas de pasta queda bien.

Paso 5: Gratinar

Vierte la nata restante (unos 340 ml) por encima de toda la lasaña. Espolvorea el resto del gruyère rallado (100 g) y reparte la mantequilla en trozos pequeños por la superficie. Hornea a 200 ºC entre 15 y 20 minutos hasta que el queso esté dorado y burbujeante.

Trucos del cocinero

Surimi o cangrejo real: Los palitos de surimi son económicos y fáciles de encontrar, pero si tienes acceso a carne de cangrejo fresca o en conserva, el resultado mejora notablemente. Usa 300 g y no lo piques demasiado fino para que se noten los trozos.

Textura más ligera: Sustituye parte de la nata por caldo de pescado caliente. Da menos consistencia pero el sabor final es más profundo.

Preparar con antelación: Puedes montar la lasaña completa la víspera, taparla con film y guardarla en la nevera. Al hornearla directamente del frío dale 5 minutos extra de horno.

Si te gustan los platos con marisco, la ensalada de patata con gambas y huevo es un entrante muy bueno antes de esta lasaña. Y para un postre ligero que no compita en contundencia, el flan de mandarina con caramelo es una elección muy acertada.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar lasaña que no necesita remojo previo?

Sí, las placas precocidas funcionan bien. En ese caso asegúrate de que la nata se distribuye bien por encima antes de meter al horno, ya que la pasta absorbe humedad durante la cocción.

¿Puedo sustituir el gruyère por otro queso?

Sí. El emmental es la alternativa más parecida en sabor y textura al fundir. El mozzarella también funciona pero el gratinado queda más suave. Evita quesos muy curados que pueden dominar el sabor suave del surimi.

¿Cuánto tiempo aguanta la lasaña de cangrejo en la nevera?

2-3 días bien tapada. Para recalentar, usa el horno a 180 ºC con un poco de agua o caldo por encima para que no se seque, unos 10-15 minutos tapada con papel de aluminio.

¿Se puede congelar?

Sí, congelada en porciones individuales aguanta hasta 2 meses. Descongélala en la nevera toda la noche y recaliéntala en el horno. La textura de la nata puede cambiar un poco pero el resultado sigue siendo bueno.

Scroll al inicio