A la hora de empezar una dieta, uno de los primeros productos que nos quitamos son aquellos ricos en hidratos de carbono. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista científica The Lancet Public Health, ha revelado como consumir moderadamente carbohidratos está relacionado con un riesgo menor de mortalidad. Este artículo buscó las relaciones entre el consumo de carbohidratos y la mortalidad, estando basado en una revisión de ocho estudios científicos.

Entre el 50 y el 55% de carbohidratos

Uno de los estudios fue sobre el Riesgo de Aterosclerosis en Comunidades. Aquí se evaluó los hábitos dietéticos de 15.428 estadounidenses. Los resultados mostraron como una ingesta de carbohidratos situada entre el 50-55% de la energía diaria está asociada con un menor riesgo de mortalidad que la de aquellos que consumieron cantidades bajas o altas de este nutriente.

“Una dieta equilibrada, en la que aproximadamente la mitad de la energía de nuestra alimentación procede de los carbohidratos, es lo mejor para la salud”, afirma sobre el estudio el profesor emérito de Nutrición y Dietética del King’s College de Londres, Tom Sanders.

Las dietas en las que la falta de carbohidratos fue suplida por proteínas y grasas de origen animal procedentes del cerdo, la ternera o el pollo, fueron asociadas con una mortalidad mayor. Por el contrario, aquellos patrones dietéticos que incluían alimentos como verduras, frutos secos, panes integrales o mantequilla de cacahuete, se vincularon a con una mortalidad menor. Esto pone de manifiesto la importancia de la fuente de obtención de los nutrientes a la hora de determinar la relación entre el consumo de carbohidratos y la mortalidad.

Los cereales de grano entero, claves en nuestra alimentación

“Estos hallazgos enfatizan en el hecho de que no se gana nada a largo plazo a través de la adherencia a dietas bajas en carbohidratos y ricas en proteínas y grasas de origen animal”, comenta el investigador en nutrición y profesor emérito del Instituto Quadram de Biociencias, el Dr. Ian Johnson.

Según Johnson, “existen evidencias de otros estudios que muestran que la mayor parte de nuestra alimentación debería proceder de alimentos de origen vegetal, ricos en fibra dietética y cereales de grano completo en lugar de en bebidas azucaradas o alimentos procesados con altos niveles de azúcares añadidos”.

Evidencias científicas han demostrado que el consumo de cereales de grano completo, como es el caso de los panes integrales, reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, enfermedades crónicas como la obesidad, el sobrepeso o la diabetes tipo 2 y otras enfermedades gastrointestinales como el estreñimiento.

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