Dentro del mundo del pescado, las lubinas Aquanaria están adquiriendo una gran importancia debido a su gran talla, textura melosa e intenso sabor. Se tratan de unidades XXL que oscilan entre los 2 y los 4 kilos de peso. Un pescado que crece exclusivamente en las costas atlánticas de Gran Canaria, desde donde se exportan a países de los cinco continentes.

Son las lubinas Aquanaria, criadas durante al menos 36 meses en las aguas bravas del Atlántico canario, concretamente en las granjas que la empresa alberga en las localidades de Castillo del Romeral y Melenara de Gran Canaria. Las costas meridionales de Las Palmas son el entorno perfecto para la crianza de la Gran Lubina Atlántica, con fuertes corrientes, agua limpia y una temperatura idónea y constante, señas de identidad del método de crianza de Aquanaria.

Las lubinas suelen vivir a dos millas de la costa, en un entorno certificado como libre de parásitos anisakis, nadando y luchando contra las corrientes hasta adquirir el nivel de grasa y textura óptimos, características que las convierte en un producto de alta gama.

Un cuidado proceso de crianza, una alimentación sana y equilibrada y un sistema de pesca que intenta generar el menor estrés posible al animal para cuidar la calidad del producto y potenciar su frescura y degustación final son las claves finales de un producto gourmet y de sello canario, ya que Aquanaria emplea en las islas a casi 100 trabajadores. Con una facturación de 23M y una producción anual de 2.500 toneladas, se ha convertido en uno de los primeros exportadores canarios.

Una lubina gourmet presente en cocinas de todo el mundo

El entorno redunda en el producto y éste posiciona la marca, la más demandado por los mejores cocineros para cualquier tipo de receta de Alta Gastronomía: a la brasa, al horno, frita, en papillote, a la cazuela, a la sal, en sashimi o cruda, en ceviche, estofada…. Valoran la textura, la melosidad, la calidad, también el know how de quien lleva cuatro décadas de exclusiva dedicación, una empresa que ha conseguido llevar la cría de la lubina a su máximo perfeccionamiento y se ha posicionado como el primer productor de piezas enfocadas a la Alta Gastronomía.

Actualmente, Aquanaria exporta cerca del 60% de su producción a países de los cinco continentes. En un plazo de 48 horas, y pescadas siempre bajo demanda, la lubina de Aquanaria llega perfecta a EEUU, Kuwait, Corea o a las manos de los mejores chefs de Europa. Frescas y congeladas; en cualquier momento del año.

Aquanaria. La Empresa

Creada en 1973, Aquanaria es la empresa pionera en España en el negocio de cultivos marinos. Focalizada desde un principio en la cría de lubinas de gran talla (lubinas de entre 2 y 4kg) con una excepcional calidad gastronómica, centra su actividad en Canarias, en las aguas bravas del Océano Atlántico. El producto, lubinas XXL de máxima calidad gastronómica, de sabor intenso y excelente, y de textura firme y melosa.

La historia de Aquanaria está íntimamente ligada a la de su Consejero Delegado, Gustavo Larrazábal, un incansable emprendedor que se introdujo hace más de cuatro décadas en el sector de la acuicultura con un solo objetivo: lograr la cría de lubinas de gran talla, con una excepcional calidad gastronómica.

Los valores de Aquanaria se concentran, por un lado, en conseguir los productos más saludables, nutritivos y sabrosos bajo una política de responsabilidad con el medioambiente y seguridad alimentaria y, por otro, en confiar en las personas como piezas clave para hacerlo posible. “Creemos en las personas comprometidas e ilusionadas capaces de formar un equipo innovador y visionario”.

Las lubinas Aquanaria se presentan

Para dar a conocer las cualidades de este producto, recientemente se ha celebrado un show cooking donde se ha preparado diferentes platos donde este pescado ha sido el protagonista.

Antes, el mes pasado, y en el marco de la reciente feria de Madrid Fusión, Aquanaria se vistió de largo de la mano de los chefs Julián Mármol (Yugo The Bunker, Madrid, una estrella Michelin) y Enrique Valenti (Marea Alta, Barcelona), quienes mostraron en un interesante showcooking  dos formas de entender la Gran Lubina Atlántica, dos formas diferentes de sacarle el máximo partido a un producto de alta gama.

Julián Mármol preparó un tartar de lubina con pilpil marino y su propio colágeno,  una receta para la que “la textura e infiltración de la lubina Aquanaria son perfectas”. Además, resaltó su sabor natural, “que permite elaborar recetas de altísimo nivel”.

Por su parte, Enrique Valentí preparó una lubina inspirada en un pato de Pekín, lacada con un mar y montaña de rostit de pollo a la que ha bautizado como Catalan Hoisin. Para Valentí, “la lubina Aquanaria es perfecta para las técnicas y cocciones desarrolladas en esta receta por su proporción de grasa”. El chef definió el producto como “un producto de calidad, sostenible y que se anticipa al futuro de la pesca en el mar”.

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