Tortilla de macarrones con tomate: receta de siempre

La tortilla de macarrones con tomate es una de esas recetas que no se aprenden en ningún libro: se aprenden en casa, de ver cómo alguien aprovecha la pasta que sobró de la noche anterior. El resultado es una tortilla gruesa, con el toque dulce del tomate frito y los macarrones que se funden con el huevo cuajado. No es una receta de alta cocina, pero es de las que apetecen un martes a mediodía cuando no tienes ni ganas ni tiempo para ponerte creativo.

Hay dos formas de hacerla: con la pasta recién cocida o con los restos de la noche anterior. La segunda versión incluso sale mejor porque la pasta ya absorbió el tomate y tiene más sabor. En los dos casos el resultado es una tortilla sabrosa que aguanta bien en la nevera y que puedes comer caliente o a temperatura ambiente.

Ingredientes para 4 personas

  • 250 g de macarrones (u otra pasta corta: penne, rigatoni)
  • 200 g de tomate frito (casero o de bote de buena calidad)
  • 8 huevos grandes
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de mantequilla (para la cocción de la pasta)
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida (opcional)
  • Orégano seco (opcional, para dar aroma)

Preparación paso a paso

Paso 1: Cocer la pasta

Pon abundante agua a hervir con sal generosa. Cuando hierva a borbotones mete los macarrones con la cucharadita de mantequilla. Cuece según indica el paquete, pero qútales un par de minutos antes de que estén al dente: van a terminar en la sartén y si los cueces del todo quedan blandos en la tortilla. Cuando estén listos, esácurrelos bien y deja que pierdan el vapor unos minutos.

Paso 2: Mezclar la pasta con el tomate

Pon los macarrones escurridos en un bol grande y mézclalos con el tomate frito hasta que queden bien cubiertos. Si el tomate está frío de la nevera, témplalo antes para que se mezcle mejor con la pasta. Deja reposar 5 minutos para que la pasta absorba bien el tomate. Si tienes pasta de ayer con tomate ya mezclado, útela directamente desde este paso.

Paso 3: Batir los huevos y mezclar

Bate los 8 huevos en otro bol con una pizca de sal y pimienta hasta que estén bien integrados. Añade los macarrones con el tomate a los huevos batidos (no al revés: es más fácil mezclar así) y remueve bien para que todo quede integrado. La mezcla tiene que quedar densa, casi como un aparejo de tortilla española pero con la pasta como protagonista.

Paso 4: Cuajar la tortilla

Calienta las 3 cucharadas de aceite en una sartén antiadherente de 24-26 cm a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente, echa la mezcla de pasta y huevo y extíe bien para que quede una tortilla uniforme y gruesa. Baja el fuego a medio-bajo y tapa la sartén. Deja cuajar 6-7 minutos hasta que los bordes estén firmes y el centro empiece a solidificarse.

Paso 5: Dar la vuelta y terminar

Con la ayuda de un plato llano, da la vuelta a la tortilla. Después desliza con cuidado de nuevo a la sartén y cuaja el otro lado otros 4-5 minutos. Si la quieres bien cuajada en el centro, dale un par de minutos más a fuego muy bajo y con la tapa puesta. La tortilla de macarrones tiene que quedar firme por fuera y con el interior jugoso, sin partes crudas.

Trucos para que quede perfecta

La pasta del día anterior es la mejor opción. Si tener pasta sobrante con tomate es de las mejores excusas para hacer esta tortilla. La pasta absorbió el tomate toda la noche y tiene más sabor que la recién hecha. Además está más seca, lo que ayuda a que la tortilla quede más firme.

No escurras toda la grasa. Un poco de aceite del tomate o de la coccción de la pasta en la mezcla ayuda a que el huevo quede más tierno y que la tortilla no quede seca. Si notas que la mezcla está demasiado seca, añade una cucharada más de tomate.

La sartén antiadherente es imprescindible. Con 250 g de pasta y 8 huevos tienes bastante mezcla. Si la sartén no es antiadherente o está en mal estado, la tortilla se pegará y no podrás darle la vuelta. Usa una de 24-26 cm en buen estado.

¿Qué más se puede añadir?

La tortilla de macarrones con tomate admite muchas variaciones. Una de las más populares es añadir unos dados de jamón o chorizo a la mezcla antes de cuajar. También queda muy bien con champiñones salteados o con queso rallado por encima antes de dar la vuelta. Si quieres un sabor más mediterráneo, unas aceitunas negras y un poco de orégano hacen muy buen papel.

Si te gustan las recetas de huevo en sartén, los huevos al plato con chorizo y queso son otro clásico que sale en menos de 10 minutos y da muy buen resultado. Y si tienes masa y quieres aprovechar el tomate, una pizza de bonito con champiñones y pimiento asado es una opción perfecta para el fin de semana.

Preguntas frecuentes sobre la tortilla de macarrones

¿Cuántos huevos lleva la tortilla de macarrones?

Para 250 g de pasta cocida van bien 8 huevos grandes. Esta proporción da una tortilla gruesa y firme para 4 personas. Si quieres una tortilla más ligera puedes bajar a 6 huevos, aunque quedará algo más frágil al darle la vuelta.

¿Se puede hacer con pasta integral o sin gluten?

Sí, con pasta integral queda igual de buena aunque algo más densa. Con pasta sin gluten también funciona: sólo ten en cuenta que algunas pastas sin gluten se deshacen más fácil, así que cócelas con cuidado para que no queden demasiado blandas.

¿Se conserva bien en la nevera?

Sí, la tortilla de macarrones aguanta bien en la nevera tapada hasta 2 días. Puedes comerla fría o templarla en el microondas 1 minuto. De hecho, muchos prefieren el sabor del día siguiente, cuando la tortilla ha reposado y los sabores se han asentado.

¿Qué tipo de pasta va mejor para esta tortilla?

Los macarrones, penne o rigatoni van muy bien porque son huecos y retienen bien el tomate. El espagueti también funciona, aunque es más difícil de distribuir uniformemente en la sartén. Evita pastas muy pequeñas (como estrellitas o fideos) porque quedan apelmazadas.

¿Se puede hacer en el horno en lugar de en sartén?

Sí, queda incluso más fácil porque no hay que darle la vuelta. Pon la mezcla en un molde o bandeja engrasada y hornea a 180°C unos 20-25 minutos hasta que el centro esté cuajado. La corteza queda más crujiente que en sartén.

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