La crema de acelgas tiene muy mala fama sin merecerla. El olor cuando hierve en el puchero, ese verde intenso que se va formando, la textura aterciopelada que consigues al triturar… si no la has probado bien hecha, te has perdido algo. Esta versión con queso fundido por encima convierte un plato de verduras humilde en algo que apetece de verdad, y funciona igual un martes de diario que como primer plato de un menú de domingo.
La clave está en no pasarse de cocción y en usar acelgas frescas con sus pencas, porque aportan más cuerpo que las hojas solas. Y el queso no es opcional: ese toque salado y fundente es lo que transforma la crema.
Ingredientes para 8 personas
- 4 manojos de acelgas frescas (unos 800 g limpias)
- 2 patatas medianas (unos 400 g)
- 2 zanahorias medianas (unos 200 g)
- 1 cebolla mediana (unos 150 g)
- 1.200 ml de agua o caldo de verduras
- 40 ml de aceite de oliva virgen extra
- 200 g de queso semicurado en tiras o rallado
- 5 g de sal (ajustar al gusto)

Preparación
Paso 1: prepara las verduras
Pela y trocea las patatas en dados de unos 3 cm, pela las zanahorias y córtalas en rodajas de 1 cm, y parte la cebolla en cuartos. Lava bien las acelgas, separa las pencas de las hojas y córtalas en trozos de 5-6 cm. Reserva las hojas aparte porque se añaden más tarde, cuando el resto ya casi está cocido.
Paso 2: cuece la base de verduras
Pon el agua o el caldo en una cazuela grande y añade el aceite, las patatas, las zanahorias, la cebolla y las pencas de acelga. Lleva a ebullición a fuego medio-alto. Cuando rompa a hervir baja el fuego a medio y deja cocer durante 20 minutos, hasta que las patatas estén blandas. Eso es lo que da cuerpo a la crema sin necesidad de nata.
Paso 3: añade las hojas de acelga
Incorpora las hojas de acelga y la sal. Remueve y cocina 10-12 minutos más, hasta que las hojas estén tiernas y el caldo tenga un color verde vivo. No te pases de cocción o perderá ese color tan bonito y el sabor se vuelve amargo. Cuando apagues el fuego, el líquido debe quedar espeso, no aguado.
Paso 4: tritura y ajusta la textura
Pasa todo por la batidora de mano directamente en la cazuela o vierte en la batidora de vaso en tandas. Tritura al menos 2 minutos hasta que la textura sea completamente homogénea. Si queda muy espesa añade un poco de agua caliente. Si está demasiado líquida, calienta a fuego bajo sin tapa unos minutos para que reduzca. Prueba de sal antes de servir.

Paso 5: sirve con el queso
Distribuye la crema en cuencos o en una fuente grande. Esparce el queso uniformemente por encima justo antes de servir, con la crema todavía caliente para que funda un poco. Si usas queso rallado, puedes meterlo un minuto bajo el grill del horno para gratinarlo ligeramente.
Trucos para que salga perfecta
Usa caldo en vez de agua. La diferencia de sabor es notable. Un caldo de verduras de buena calidad aporta mucho más fondo que el agua sola. Si tienes caldo de pollo en casa y no te importa que la receta no sea vegetariana, también va muy bien.
El queso marca la diferencia. Prueba con manchego semicurado en tiras finas: se funde despacio y da un sabor que no tiene el queso fresco. Si quieres una versión más ligera, el queso de Burgos escurrido también funciona, aunque no funde igual.
Congela sin queso. La crema aguanta hasta 3 días en la nevera en recipiente hermético y hasta 3 meses en el congelador. Al día siguiente está más rica porque los sabores se asientan. Añade siempre el queso fresco al servir, nunca lo congeles con la crema porque pierde textura.
Si quieres completar el menú, en el blog tienes un pollo en pepitoria que funciona muy bien como segundo plato después de esta crema, y unos aguacates rellenos de gambas para una entrada diferente si tienes invitados.
Preguntas frecuentes sobre la crema de acelgas
¿Puedo congelar la crema de acelgas?
Sí, congela perfectamente. Espera a que se enfríe del todo y guárdala en tuppers o bolsas de congelar hasta 3 meses. Al descongelar hazlo de noche en la nevera y recalienta a fuego suave removiendo para que recupere la textura homogénea. El queso ponlo fresco al servir, nunca lo congeles con la crema.
¿Acelgas frescas o congeladas?
Frescas siempre que puedas. Las congeladas ya vienen blanqueadas y sin pencas, lo que hace la crema más líquida y con menos cuerpo. Si usas congeladas reduce el tiempo de cocción de las hojas a 10 minutos y no añadas tanta agua al principio.
¿Qué queso va mejor con esta crema?
El manchego semicurado en tiras es el que mejor equilibra la intensidad de las acelgas. El parmesano rallado también va bien si quieres un sabor más pronunciado. Evita los quesos muy cremosos tipo philadelphia porque se mezclan con la crema en vez de quedar encima.
¿Sirve para niños que no comen verdura?
Es uno de los mejores trucos para que los niños tomen verdura. Al triturar todo, el aspecto y la textura de la crema es suave y el sabor queda matizado por las patatas y el queso. Puedes reducir la cantidad de acelgas la primera vez e ir aumentando poco a poco. La presentación con queso por encima también la hace más apetecible para los pequeños.
